Mujeres indígenas del mundo

Juntas por el bienestar y la madre tierra.

  • Myrna Cunningham

Desafiando la brecha tecnológica, zonas horarias, fronteras y diversidad lingüística, mas de 500 mujeres indígenas de las siete regiones socio culturales del mundo, se reunieron en la Segunda Conferencia Global de Mujeres Indígenas, que tuvo como tema “Juntas por el bienestar y la Madre Tierra”, entre el 12 de agosto y el 2 de septiembre de 2021. Algunas se conectaron individualmente desde algún dispositivo, otras hermanas caminaron horas para juntarse en un punto con acceso al internet y ser parte de las discusiones, compartir sus situaciones y aprendizajes.  Fueron convocadas por el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (conocido como FIMI, por su sigla en español.)  

FIMI nació de la Cuarta Conferencia Mundial de Mujeres, celebrada en Beijing en 1995, en donde 150 Mujeres Indígenas, reunidas en la “carpa indígena”, acordaron “visibilizar nuestras prioridades como mujeres y como Pueblos Indígenas”.  Reafirmaron en una Declaración, que las mujeres “somos manifestación de nuestra Madre, la Madre Tierra en forma humana” y que además de “crear un mundo para que vivan nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos”, asumían la “responsabilidad cuidar de Nuestra Madre y al cuidar de nuestra Madre, cuidamos de nosotras mismas”.

A partir de 1999, Mujeres Indígenas de Asia, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, África, Norteamérica, Europa y la región del Pacífico han venido trabajando juntas; formalizaron al FIMI en Nueva York, durante la Conferencia de Beijing+5 en el año 2000, y se ha ha convertido en una red global para fortalecer las organizaciones de Mujeres Indígenas, aumentar su participación y visibilidad en el ámbito internacional, asegurando que las perspectivas locales se reflejen en las discusiones y procesos de derechos humanos a nivel internacional.

El Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI), que tiene su sede jurídica en  Lima, Perú,  organiza su trabajo  a través de los siguientes programas estratégicos: a)Participación e Incidencia Política, b) Formación y capacitación, con la Escuela Global de Liderazgo de Mujeres Indígenas;  c) Investigación y Observatorio de Mujeres Indígenas contra la violencia; y, d) el Fondo de Mujeres Indígenas-AYNI, que es el brazo económico y filantrópico de FIMI.

Para Teresa Zapeta, Directora Ejecutiva de FIMI, la Conferencia Global cobra relevancia porque permitió el encuentro virtual de mujeres de todas las regiones del mundo, mujeres con discapacidad, niñas, jóvenes, mayoras, artistas, políticas, comunicadoras, entre otras. Agrega al respecto que “en estos momentos de desesperanza que está atravesando la humanidad, hemos dialogado, compartido nuestras preocupaciones, pero también nuestras propuestas y conocimientos. De tal manera, que cuando hablamos de la crisis en la Amazonía, ya no es una preocupación solo de las hermanas de Brasil, sino de otros pueblos y nacionalidades. Cuando denunciamos los despojos de territorios en Asia, de las violencias contra las niñas en África y en el Norte, es también preocupación y vivencia de las otras regiones. La Conferencia, nos ha permitido mirar el camino andado, sentir nuestro presente y fijar los próximos pasos de manera colectiva”.

Sorteando los diferentes contextos, realidades, idiomas y culturas, coincidieron en una Agenda Global de las Mujeres Indígenas, que como indica Teresa, es el “instrumento que nos guiará en la implementación de los distintos instrumentos internacionales y nacionales, así como para la movilización de decisiones políticas y recursos para el desarrollo integral con bienestar y buen vivir para las mujeres indígenas y nuestras comunidades”. En el desarrollo de su agenda, destacaron la urgencia de que diversos actores, interioricen que la discriminación y violencias contra las Mujeres y Niñas Indígenas son multidimensionales e interseccionales y, para enfrentarlas, se requieren medidas y programas específicos, inclusivos y accesibles.

Las Mujeres y Niñas Indígenas, reafirmaron durante la Conferencia, su derecho a la libre determinación y a la igualdad de acceso a los recursos y refrendaron el principio de “Nada sobre nosotras, sin nosotras”.  Llamaron a los Estados Miembros, Organismos y Mecanismos de Naciones Unidas a que aseguren la aplicación efectiva de los diversos instrumentos de derechos, y aseguren la participación y representación efectiva, igual y significativa de Mujeres y Niñas Indígenas, incluidas las discapacitadas, diversidad funcional y las integrantes de la comunidad LGBTQ+, en todos los asuntos que impacten sus vidas,  comunidades y generaciones futuras.

Recordaron que los procesos y mecanismos que adopten los Estados para asegurar el derecho a la igualdad, a la no discriminación y a la libre determinación deben considerar las dimensiones colectivas. Un derecho central que demandaron es a la tierra, el territorio y los recursos, el agua y la comida. En el Marco Mundial de la Biodiversidad posterior a 2020, recordaron a los Estados “garantizar que las Mujeres y las Niñas Indígenas tengan un acceso equitativo a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad” como un objetivo específico.

Las diversas formas de violencia que enfrentan fueron consideradas en la agenda, y por ello demandaron el derecho a vivir libre de toda forma de violencia y acceder a los sistemas de justicia, sin temor a represalias para aquellas Mujeres y Niñas Indígenas que denuncien violaciones de sus derechos. Hicieron igualmente un llamado a todas las partes implicadas a que reconozcan, promuevan y protejan las prácticas Indígenas de sanación, sus conocimientos medicinales y su propiedad intelectual.

Celebraron y alentaron el trabajo que esta llevando a cabo el Comité de la CEDAW en la formulación de una Recomendación General sobre los Derechos de las Mujeres y Niñas Indígenas, que consideran será una herramienta sin duda, que contribuirá a poner fin a la marginación y la discriminación.

Las mujeres indígenas valoraron que para avanzar requieren una estrecha alianza con “nuestros hermanos y hermanas Indígenas, con nuestros aliados, donantes y con los distintos movimientos que caminan a nuestro lado en solidaridad mutua, para erradicar desigualdades y violencias”, por ello valoraron el éxito histórico del Foro Generación Igualdad, al obtener más de 40 mil millones de dólares en compromisos financieros de Estados Miembros de la ONU, de otras instituciones y del sector privado, para avanzar hacia la consecución de la igualdad de género en todo el mundo.

Sin embargo, demandaron que en la distribución de los recursos, se incluya a Mujeres, Jóvenes y Niñas Indígenas, las que tengan “alguna discapacidad”, como destinatarias   de fondos para los programas que impulsan, el desarrollo de capacidades y la formación.

Teresa Zapeta considera que la realización de la “Conferencia Global en un contexto de pandemia, ha significado un gran reto, pero a la vez oportunidades inimaginables.  La Conferencia nos puso en movimiento, las redes regionales y organizaciones locales estuvieron activas en las distintas etapas, lo que también permitió el fortalecimiento organizativo”.  Ella resalta que la Conferencia Global les ha permitido dar “un paso importante a lo interno del movimiento de Mujeres Indígenas, el profundizar en nuestras diversidades, autoreconocer nuestra interseccionalidad, así como el potencial de nuestros saberes para caminar juntas frente a las distintas manifestaciones de las desigualdades y violencias”. Concluyó que la Conferencia, “no ha sido un evento, es un proceso, es un tejido que sigue hilándose, para el cual FIMI reafirma su razón de ser, como mecanismo de articulación que acompaña al Movimiento de Mujeres Indígenas”. 

La Segunda Conferencia Global de Mujeres Indígenas, sirvió para que las participantes reconocieran el sendero recorrido por sus ancestros, les permitió analizar la importancia de las contribuciones a la sociedad de sus conocimientos, ciencia, espiritualidad, arte y sistemas económicos.   

250 millones de mujeres indígenas en 90 países, siguen abonando cada día a la construcción de un mundo más justo y equitativo para las futuras generaciones; su resiliencia, sus voces, sus sueños y demandas forman parte de la Agenda global de Mujeres Indígenas.  Exigen superar enfoques paternalistas y racistas para transformar las relaciones del poder y  alcanzar relaciones de colaboración equitativa con los Estados, Órganos, Mecanismos y Organismos de Naciones Unidas.