“Nunca perdí el enfoque”

Los mil desafíos que enfrentó Jairo Henríquez en su paso por la universidad”.

  • Por Dalila Arriaza

Dicen que cualquier decisión, incluso si es incorrecta, es mejor que ninguna decisión. Iniciar la universidad era mi sueño, con sólo 19 años. Venía gente de institutos nacionales como yo, y de colegios privados, todos queríamos ser aceptados en la Universidad de El Salvador. La institución de educación superior más grande y antigua de la República.

Son un cúmulo de recuerdos que me invaden. Fue por 2009 cuando inicié el proceso para aspirar a esta universidad, que iniciaría clases en 2010. Apliqué a la sede central en la licenciatura en Química y Farmacia. Sí, por loco que parezca metí mi solicitud para estudiar una carrera de ciencias exactas. ¡Era locura o cordura! No lo sabía aún.

Escuchaba cada historia detrás de esa puerta de balcón de la oficina ubicada cerca de la famosa “Concha Acústica” y el comedor universitario. Decían de todo: “las ingenierías pagan bien” “inscribite en medicina” “odontología es una carrera cara” y “si sos periodista te van a matar” “estudia un técnico mejor”, “en esas carreras siempre hay trabajo”. Mi decisión determinaría mi destino. Me inscribí en química y farmacia, creyendo que “en esas carreras siempre hay trabajo”.

En mi hogar la comida no faltó, pero no había suficiente dinero, y pensé… “en cinco años ya podré ganar, y podré comprar de todo para mi casa”.

Me costó más salir que entrar

Solicité a mi papá $10 para pagar el derecho a que se me abriera el expediente, luego hacer todos los procesos administrativos. No quedé en la primera selección, sino que me seleccionaron hasta la segunda vuelta.

Como estudiante de química y farmacia pasé momentos críticos, primero porque llevaba materias a las que les entendía del 100%, el -1%. Solo inglés fue la materia que comprendía bien. Física, química y matemática me costaron un mundo. Estudiaba junto a compañeros que venían de colegios con laboratorios equipados para las prácticas de esas materias. _Y allí estaba yo haciendo historia_, estaba preguntar y preguntar y ellos accedían a ayudarme pues veían mi deficiencia. Creo que era compasión (risas). Estuve en eso por año y medio.

El espíritu emprendedor nace en la adversidad

En junio de 2011, me di cuenta que la materia que llevé en segunda inscripción, “física I”, la iba dejando de nuevo y necesitaba sacarme 11 para aprobar (risas). Entonces como buena persona de temperamento sanguíneo (emociones a flor de piel), me fui a retirar ciclo (perdón papá, yo ya me perdoné jajaja). Luego me fui a gastar $5 dólares que tenía, en un combo en el establecimiento de pizza frente a la facultad de odontología. Me regresé y comencé a llorar, y lloré como por dos horas bajo un árbol de marañón. Me levanté después de llorar y dije: “no más, la universidad no es para mí”.

¡Tengo tan fijo un recuerdo, como si intentara olvidarlo! Que en una ocasión estaba como con dos dólares en mi bolsa, a inicios de ciclo, y no iban a pagar sino hasta dentro de 4 días. Eso representaba no tener para el pasaje, o pedir adelanto, pero nada de eso… decidí comprar un paquete de galletas que estaban en oferta en un supermercado y recuerdo que invertí $1.50, saqué la inversión y le gané $1.00 ¡Allí se me aceleró el corazón! Allí comencé a ver la oportunidad de negocio. Luego cuando llegó el día de pago comencé a cargar una cajita pequeña, llevaba de todo, “dulces, paletas, sándwich, churros, chocolates, gomitas, y un sin fin de cosas”. Me iba temprano a la universidad, vendía por la mañana y en la tarde tomaba las clases. Vi un nuevo sendero, vi nacer al Jairo emprendedor.

Aunque mi espíritu emprendedor se activó en la universidad, yo me iba a vender con mi mamá cuando tenía un puesto en el mercado, en vacaciones vendíamos golosinas de feria con algunos de mis tíos de parte de mamá, entonces crecí con el comercio en las venas. Actualmente estoy con el proyecto de venta de accesorios y reparación de celulares. Pueden encontrarme como “ SOS Reparaciones” en facebook e Instagram.

El periodismo me devolvió la motivación

Llegó mi cumpleaños, julio 2011, solicité a una conocida de mi iglesia si podía trabajar en su cafetería. Ella me dio el trabajo, consejos, y se convirtió en mi mentora espiritual. El trabajo era pesado, repartía comida, aprendí a cocinar y atender. Con ella trabajé hasta enero de 2013. Misma época en que hice los trámites de cambio de carrera. Me cambié a periodismo. Como todo en la universidad, en esto vas solo. ¡Sin darme cuenta, no solo estaba cambiando de carrera, sino de vida!

Marielena de Gavidia, le enseñó a Jairo a cocinar.

Desde el 2015 inscribía en la mañana mis materias y por la tarde, pasaba en los laboratorios con los compañeros de los años avanzados, aprendiendo a editar, locutar, hacer escaletas y guiones.

Mi mundo

¡Mi mundo tiene fuego en la sangre! Está lleno de sueños y de música, _donde estoy yo, debe haber música_ de pequeño mi mamá me regaló un teclado de juguete, recuerdo que no tocaba armónicamente nada, pero soñaba con un día hacerlo; y años más tarde, Dios me permitió ejecutarlo. ¡Mi mundo es grande y en él veo la familia como esperanza de vida!

¡Soy cómplice de la espontaneidad! Realizo las cosas que me propongo. Escucho desde la razón, dejo la emoción y sobre todo no pienso que algo es imposible, porque no lo es. ¡Luché y valió la pena!, valieron las aguantadas de hambre, trabajar como asistente de servicios varios, como lavar, planchar, cocinar en casas de personas, _lo que la sociedad machista hace creer que son solo actividades para “mujeres” _.  Soy el menor de 4 hermanos, 2 mujeres mayores y mi hermano que está antes que mí. Y esto es en esencia lo que he vivido.

¿Quise rendirme? Sí, muchas veces quise abandonar la carrera cuando salía mal. Afortunadamente mis amigos, y familia me motivaban a avanzar.

¡Estoy loco, no encajo en la sociedad!  Viví muchos desplantes de personas que se mueven en el medio periodístico, o compañeros que tenían para comida rápida toda la semana y menospreciaban que yo llevara mi comida desde casa… cuando podía llevar, ¡si no le declaraba la guerra al hambre! Descansaba, no me desvelaba de puro gusto, no dejé de soñar y más importante, no perdí el enfoque. Superé mil obstáculos, pero alcancé mi título de licenciado.

Las tres palabras para mi día a día: DIOS-FAMILIA-AMOR. Me apasiona cantar-sentirme útil. Aún no lo alcanzo, pero me preparo para visitar Europa y terminar la maestría algún día.

Aborrezco: La mentira, de quien sea; cuando una persona miente o yo en algunas ocasiones, siento que no lo soporto. Me inspiran: DIOS, mi padre, mi madre, los atardeceres, una buena charla, eso me inspira siempre.

Soy Jairo Henríquez / Actualmente comunicador institucional y encargado de comunicaciones y ventas en el centro de formación en Yancor Coaching & Mentory. Soy licenciado en Periodismo por la Universidad de El Salvador, con experiencia en elaboración de estrategias de comunicación y manejo de redes sociales enfocadas a las ventas. Ha trabajado en el área de producción multimedia en medios nacionales, públicos y privados como encargado de edición, color, montaje y emisión de materiales audiovisuales, desarrollo trabajos de investigación sobre el consumo de las audiencias de redes sociales considerando las herramientas individuales. Trabajo como editor multimedios en la unidad de producción multimedia de la Universidad de El Salvador en línea.