Mujeres de la Amazonía

Somos Amazonía… fuente de riqueza natural

  • Por dra. Mirna Cunningham

Al grito unísono de “si salvamos la Amazonía, salvamos al mundo”, se reunieron mujeres indígenas de 511 territorios de 9 países de la cuenca amazónica en Colombia del 7 al 12 de octubre de este mismo año. María Fernanda, una sabia definía la Cumbre, como “una luz para nosotras, una historia de un nuevo camino que nosotras, nos estamos brindando”.

Llegaron de Brasil, Ecuador, Bolivia, Guayana Francesa, Guyana, Surinam, Perú, Venezuela y Colombia convocadas por COICA y OPIAC, representando a  mujeres indígenas amazónicas  de territorios “demarcados y no demarcados, rurales, aisladas, urbanos”,  con el objetivo de hacer un llamado  para proteger el bosque tropical más grande del planeta, que está al borde del punto de “no retorno”, debido a las actividades industriales destructivas,  políticas gubernamentales dañinas,   invasión ilegal por parte de ganaderos, madereros, agricultores, mineros a pequeña escala, narcotraficantes, especuladores de tierras y otros. 

Y, es que los pueblos indígenas amazónicos, han venido denunciando por distintos medios el enorme sufrimiento que están padeciendo por la muerte de miles de personas en sus comunidades y muchos líderes por COVID 19.  Simultáneamente, ha aumentado el número de asesinatos de defensores indígenas por proteger sus territorios y medios de vida.

Pero además de las pérdidas en vidas humanas, sólo entre 2019 y 2020 se quemaron al menos 3 millones de hectáreas de bosque, causando graves daños a la integridad de los ecosistemas, lo cual se suma al incremento de la deforestación, aún en medio de la pandemia, puesto que, en el año 2020, se perdieron al menos 2.3 millones de hectáreas de bosques primarios en los nueve países de la cuenca amazónica.  El resultado de esa situación, ha generado mayor desposesión de los Pueblos Indígenas, ante el otorgamiento de derechos y autorizaciones de uso de sus territorios sin su consentimiento libre, previo e informado.  

En América Latina, mas de la mitad de los bosques en los que vivimos Pueblos Indígenas, están en la Amazonía.  Son bosques con grandes riquezas en biodiversidad y, juegan un papel muy importante en la absorción y almacenamiento de gran parte del carbono que se necesita para mitigar el cambio climático. Si no se toman medidas urgentes, esa situación puede revertirse. Hay estudios recientes que han llamado la atención porque los impactos del cambio climático, como la sequía, los incendios, la minería y la tala insostenible están haciendo que la cuenca amazónica comience a emitir más CO2 del que absorbe. Si llega a un punto de inflexión, causaría una reacción en cadena, que va  reducir las precipitaciones,  aumentar las temperaturas locales, lo que, a su vez, va conducir a una mayor pérdida de bosques porque va provocar más sequías e incendios forestales.  

Ante esa situación, los pueblos indígenas siempre hemos sostenido que aprendimos de nuestros ancestros a cuidar a la Madre Tierra, y podemos contribuir a evitar ese desastre ambiental. Pero para ello, necesitamos la seguridad de la tenencia de la tierra, en donde podamos aplicar esos conocimientos ancestrales de protección de la Madre Tierra y vivir con dignidad.  Hay estudios recientes que confirman esa aseveración. Los territorios amazónicos manejados por pueblos indígenas en Perú y Brasil, han sufrido menos deforestación en los últimos años, que las áreas protegidas que tienen condiciones ecológicas y accesibilidad similares, manejadas por los gobiernos.

De manera que los mensajes de las mujeres amazónicas reunidas en la Cumbre, reafirmaron esos planteamientos, y señalaron al respecto que “aprendimos a sentir, a amar a la Madre Tierra, porque nos da las plantas, las medicinas que han hecho que nos pongamos fuertes” y, ratificaron el papel que juegan como mujeres, “somos defensoras de la vida, de la vida de nuestros territorios y por eso asumimos el compromiso de fortalecernos para recuperar y visibilizar las prácticas ancestrales de conservación.”

En la Cumbre, las mujeres se sumaron a recientes “Gritos por la selva” manifestados en la Segunda Marcha de Mujeres Indígenas de 172 pueblos originarios de Brasil, en septiembre pasado, organizada por la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), donde miles de mujeres llamaron la atención sobre los retrocesos en los derechos de los Pueblos Indígenas, y demandaron, garantía de los derechos ancestrales a sus territorios.   

De igual manera, retomaron los planteamientos de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), expresadas en la Asamblea de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el 10 de septiembre pasado, cuando promovieron la aprobación de la Moción 129 “Amazonía por la vida, 80 % al 2025”. Esa moción, respalda el reconocimiento pleno de los derechos de 511 Pueblos Indígenas, así como de sus territorios y, busca garantizar la integridad y mantenimiento de los ecosistemas, con la finalidad de no llegar al punto de no retorno. En esa oportunidad, Gregorio Mirabal, Coordinador General de COICA, dijo a los miembros de la UICN, que para evitar llegar a ese punto de no retorno en la Amazonía, era necesario“ un plan de acción urgente y voluntad política para cambiar la realidad de incendios, de muerte y de sangre, de una Amazonía que está viva y quiere seguir existiendo para el planeta.” 

Las mujeres amazónicas reconocieron que enfrentan una enorme distancia entre los derechos humanos reconocidos y los derechos ejercidos es sus respectivos países, especialmente los derechos económicos, sociales y culturales; situación que es más graves para mujeres indígenas jóvenes, quienes sufren discriminación en todos los espacios: desde instituciones del Estado, otras entidades públicas y privadas, y también dentro de “nuestras comunidades.” Las mujeres demandaron derecho a sus propios sistemas de educación, así como el acceso a la educación que ofrecen las instituciones del Estado.  Exigieron que se respete el derecho a contar con mecanismos de participación y la efectiva aplicación del Consentimiento Previo, Libre e Informado, que fueron señalados como  problemas generalizados en los países,  y recomendaron para ello, la necesidad de formación “para hacer nuestro trabajo de forma mas efectiva.”

Al referirse a la pandemia de COVID 19, reconocieron los impactos negativos, “nos han tenido separados, aislados, ha sido un dolor tremendo no poder ver a nuestros seres queridos” y, “con COVID se nos fueron muchos abuelos, por eso debemos recuperar los conocimientos”. También expresaron que “no se tenía información suficiente”. Destacaron, sin embargo, que la pandemia, “nos regresó la sabiduría de nuestros ancestros, la solidaridad de las mujeres, la medicina tradicional y nos ha enseñado a valorar y revalorar lo que tenemos”.

Compartieron hermosas y esperanzadoras anécdotas sobre las iniciativas que promovieron para enfrentar la pandemia, donde resaltan algunas que juntaron a los sabios y sabias en “comandos maticos”, la formas como difundieron y compartieron conocimientos, o como han fortalecido su sistema inmunológico usando plantas medicinales “el amarguito y el ajo para no contagiarnos”. Algunas recomendaciones adicionales fueron: a) la demanda por enfermeras y médicos indígenas, ”que puedan usar las dos medicinas, que nos entiendan, que sean interculturales”;  b) medidas para  fortalecer la soberanía alimentaria,  “hagamos chacras integrales”; c)  acciones para  salud espiritual, “no olvidemos la espiritualidad”; y, d) la transmisión intergeneracional,  “nosotras somos fuertes,  nosotras si podemos, nosotras debemos educar a nuestros hijos e hijas para que no se avergüencen de lo que son, para que sean orgullosos y orgullosas de ser indígenas”. 

En cuanto a economía propia y emprendimiento, expresaron, que “deben reconocer el trabajo que hacemos las mujeres, de ser protectoras, guardianas, por lo tanto, debemos gozar del derecho a que financien nuestras iniciativas, porque somos custodias genuinas, producimos lo que oferta el territorio”. Señalaron que la base de la economía comunitaria está en el bosque y lo que ellas saben hacer “con nuestras manos, aplicando conocimientos ancestrales”.

Las principales recomendaciones para apoyar el emprendimiento de las mujeres fueron: a) formación, producción, calidad y transformación, puesto que para salir al salir al mercado, requieren tener su propia patente, registro sanitario, empaque, marca, logo; b) promover intercambios regionales que les permita compartir semillas, “fortalecimiento de productos artesanales propios”, para reaprender de artesanías propias, para que no se pierdan, para enseñar y recuperar diseños, c) fomentar mercados para productos amazónicos. Para ello recomiendan generar espacios para centros de acopio y comercialización de productos en las ciudades, apoyar la participación de mujeres amazónicas en ferias nacionales e internacionales y la exposición de sus productos; y, d) establecimiento de cajas comerciales, que les permita generar empleos, instalar criaderos, viveros, tiendas, restaurantes, entre otros.

Fue importante la vinculación entre el derecho y seguridad de la tenencia del territorio con la economía comunitaria, como expresaron algunas participantes, “producimos cuidando el medio ambiente” y, “si no usamos el bosque, ¿como puedes demandarlo?, el bosque y nosotras nos necesitamos mutuamente”. 

Fueron cinco días de intercambio sobre la forma como las mujeres defienden el bosque y el territorio. También de discusión sobre medidas que contribuyan a respetar su rol protagónico y fortalecer su papel como defensoras de la Madre Tierra. Entre las recomendaciones destacan: a) fortalecer  la contribución  de las mujeres en la defensa y su participación en el diseño y aplicación de políticas públicas; b) contar con protocolos permanentes de Consentimiento Previo Libre e Informado; c) asegurar la participación de las mujeres en las actividades de debate sobre cambio climático, “las mujeres unidas, en defensa del territorio para evitar que el cambio climático sea peor”, iniciando desde la próxima Cop 26 ; e, d) impulsar estrategias para articular a las mujeres en las actividades de “movilización informada” y alianza con otros actores que conocen sobre el tema ambiental.

Para concluir, Claudette recordó, que a lo largo de cinco días “intensivos de intercambio, empoderamiento personal, aprendizajes sobre el trabajo en sus territorios, queda evidente que el papel de las mujeres en la cuenca amazónica es fundamental para conservar nuestros bosques”, y es hora de que “las organizaciones, los gobiernos de los 9 países reconozcan y valoren nuestro trabajo e incorporen a nuestros líderes en toda decisión relativa a nuestros bosques y biodiversidad”, concluyó agradeciendo y recordando a todos y todas,  que “…la resistencia es hermosa y fuerte,  como nosotras, mujeres indígenas”, mientras tomadas de la mano, cantaban y bailaban al son del himno de las mujeres amazónicas…

Mujeres amazónicas en movimiento

Amazonía Viva

Mujeres tejedoras del viento

Mujeres sembradoras del tiempo

Somos pueblos proclamando libertad 

Somos Amazonía, fuente de riqueza natural

Amazonía, ¡hoy te siento!