¡Los lugares altos hoy!

Es necesario que vayamos reaccionando ante todo lo que ocurre y se nos impone, debido a que son claras y evidentes violaciones a los derechos humanos básicos”.
  • Opinión por Josh Saintway

¿Qué otra cosa es la riqueza cuando no se piensa en Dios? Un ídolo de oro, un becerro de oro. Y lo están adorando, se postran ante él, le ofrecen sacrificios. ¡Qué sacrificios enormes se hacen ante la idolatría del dinero! No sólo sacrificios, sino iniquidades. Se paga para matar. Se paga el pecado. Y se vende. Todo se comercializa. Todo es lícito ante el dinero.

Oscar Arnulfo Romero Galdámez, Homilía de 11 de septiembre de 1977.

En el Primer Testamento de Las Escrituras, aparece la palabra bāmā que es de origen hebreo y significa lugar alto, estos sitios eran destinados para adorar a otros dioses, se realizaban todo tipo de sacrificios, incluso se practicaba la prostitución ritual y brujería, esto destaca toda una serie de situaciones que tienen que ver con un sistema económico-político de muerte y opresión, ya que todo ídolo para poder seguir existiendo necesita de víctimas y adoradores que justifiquen dicha religión.

Estos lugares altos estaban vinculados a las deidades que los imperios de turno tenían e imponían cuando invadían a otras naciones, en su momento para poder dar continuidad a sus prácticas opresoras y colonialistas, formaban parte del aparato ideológico invasor que desacreditaba al Dios de la Vida y cualquier práctica religiosa que no tenía nada que ver con su régimen miserable.

Eran ubicados en lugares muy evidentes –públicos– que cualquiera de los habitantes de alguna región podía ubicarlos y encontrarlos fácilmente, ¡de fácil acceso!, después de todo su fin principal era tener alienados y adormecidos a sus seguidores, con todas sus prácticas y supersticiones que eran planteadas por medio de dogmas que lamentablemente el pueblo iletrado asumió como formas de vida.

La organización de nuestros antepasados, nuestra primera nación, es decir, los Pueblos Originarios, también tenían sus prácticas religiosas propias de cada una de sus culturas, en donde se manifestaba de alguna forma la centralidad de la fe y las prácticas religiosas que profesaban, también poseían sus propios lugares altos…

Con la invasión europea en Abya Yala y la pleitesía a cualquiera de las coronas, se impusieron las culturas y organización sociopolítica de los invasores, en el caso de Latinoamérica, los pueblos adoptaron nombres de santos canonizados por la iglesia católica y por supuesto el centro de las llamadas nuevas ciudades tuvieron un parque central, un palacio de gobierno y un templo, esto persiste en la actualidad.

¿Cuáles serán los lugares altos hoy?… según el rumbo que hemos visto que lleva la actual gestión gubernamental, sus bāmā, están centrados ahora en parques, centros comerciales y otros lugares donde aparecen sus instrumentos de adoración al dios mamón, que es realmente la deidad a quien adoran, de tal forma que hasta militares y policías están cuidando la empresa del mandatario de turno, que tiene como socios a su clan, sus cachiporristas, sus arlequines e incluso sus mascotas, teniendo como sacerdotes los creadores de una aplicación completamente fallida e inservible a nivel local e internacional, que pone en riesgo la economía personal, familiar, comunitaria y nacional.

La esperanza surge cuando como pueblo vemos con hastío y completa indignación –como Jesús y los profetas– que quieren volver a embaucarnos de forma vil, esto nos lleva a organizarnos de tal forma que evitemos caer y continuemos ese juego de odio, quejas de todo, culpar a la oposición e incluso de resignación ante los negocios fraudulentos con los que ha procedido hasta ahora.

Cuando Cristo confesó que él era el Hijo de Dios, lo tomaron por blasfemo y lo sentenciaron a muerte. Y la Iglesia sigue confesando que Cristo es el Señor, que no hay otro Dios. Y cuando los hombres están de rodillas ante otros dioses, les estorba que la Iglesia predique a este único Dios. Por eso choca la Iglesia ante los ídolos del poder, ante los idólatras del dinero, ante los que hacen de la carne un ídolo, ante los que piensan que Dios sale sobrando, que Cristo no hace falta, que se valen de las cosas de la tierra: ídolos. Y la Iglesia tiene el derecho y el deber de derribar todos los ídolos y proclamar que sólo Cristo es el Señor.

Oscar Arnulfo Romero Galdámez, Homilía de 19 de junio de 1977.

Es necesario que vayamos reaccionando ante todo lo que ocurre y se nos impone, debido a que son claras y evidentes violaciones a los derechos humanos básicos, ya que también se ha vuelto completamente insoportable escuchar discursos ególatras, sádicos, inmaduros, megalómanos, mitómanos, que nos dividen, ¡es un buen momento para despertar como pueblo!

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