Todas somos Elisa

La participación en la Convención Constituyente responde al derecho de pueblos indígenas a auto determinar su futuro

  • Por Dra. Myrna Cunningham

El 4 de julio de 2021 todas las mujeres de pueblos indígenas nos sentimos Elisa. La elección de Elisa Loncon, como Presidenta de la Convención Constitucional en Chile, fue un momento especial para todas. Escuchar su discurso nos llenó de emociones encontradas: celebramos por todas las mujeres indígenas que luchan, lloramos por las que ya no están físicamente con nosotros, oramos para que los espíritus y las energías de nuestros ancestros guíen su trabajo.

Y es que la elección de Elisa representaba un paso más en el largo camino que estamos recorriendo las mujeres indígenas para enfrentar las múltiples barreras impuestas por sociedades coloniales, racistas, patriarcales y discriminatorias.  Las mujeres indígenas siempre hemos luchado para alcanzar espacios de participación en las decisiones que afectan a nuestras comunidades; esa demanda se inscribe en el derecho a la autodeterminación de nuestros pueblos. No ha sido fácil llegar a ningún espacio.

Nuestras funciones como cuidadoras de nuestros hogares y comunidades, nuestros bosques, aguas, costumbres, idiomas, el desconocimiento sobre los espacios públicos han sido utilizados como pretextos para negarnos el acceso, pero lo más grave han sido los prejuicios negativos contra las mujeres que hemos seguido la vida política dentro y fuera de nuestras comunidades. 

Para Elisa y las otras compañeras indígenas constituyentes en Chile no fue diferente. Cada una viene de experiencias de discriminaciones y violaciones de derechos. Aún hoy vemos los problemas cuando hace uso de la palabra en su lengua mapudungun la Machi Francisca en las deliberaciones de la Convención. 

En las últimas décadas las reformas constitucionales han probado ser procesos que ofrecen oportunidades para comenzar a construir estados inclusivos, diversos y plurinacionales en nuestra región. Los pueblos indígenas en Chile entendieron que tenían que asumir el desafío.  

En Chile aproximadamente el 12% de la población pertenece a pueblos indígenas: dos millones de personas de los cuales casi el 80% son del pueblo mapuche y el resto está distribuido entre los pueblos aimaras, rapa nui, quechua, lican antai o atacameño, diaguita, colla, kawashkar, chango y yagán o yámana. Todos ellos han enfrentado un proceso de desposesión de sus territorios ancestrales como resultado de anexiones y ocupaciones, de las cuales la más violenta fue la ocupación del territorio mapuche mediante la campaña conocida como la “Pacificación de la Araucanía” que, entre 1860 y 1883, alcanzó a casi 10 millones de hectáreas al sur del río Bío Bío. Esas tierras fueron dedicadas a la colonización europea o la expansión del latifundio agrícola y ganadero. El pueblo mapuche fue confinado a tres mil reducciones en el 5% de su territorio ancestral. 

De acuerdo con los datos del Observatorio Económico Social de la región de la Araucanía, los Pueblos Indígenas casi duplican los índices de pobreza y pobreza extrema de la población no indígena, siendo todavía más alto en la región de la Araucanía. Las protestas y demandas han sido reprimidas, varias personas mapuches han sido procesadas por la ley sobre conductas terroristas (Ley N ̊18.314 de 1984) aprobada durante la dictadura militar.   

Cuando en 2019, como resultado de una movilización social muy amplia, se logró la posibilidad de escribir una nueva Constitución Política, los Pueblos Indígenas demandaron una cuota entre los constituyentes. Lograron la asignación de 17 escaños: siete al pueblo mapuche, dos al pueblo aimara y uno para los otros 10 pueblos originarios. La ley, igualmente, estableció un mecanismo para garantizar paridad entre mujeres y hombres. Las mujeres indígenas constituyentes son: Alejandra Flores e Isabella Mamani, del Pueblo Aymara; Isabel Godoy, del Pueblo Colla; Ivana Olivares Miranda, del Pueblo Diaguita; Tiare Aguilera Hey, del Pueblo Rapa Nui; Rosa Catrileo, Natividad Llanquileo, Ramona Reyes, Machi (autoridad espiritual)  Francisca Linconao Huircapan y  Elisa Loncon, del Pueblos Mapuche; Margarita Vargas del Pueblo Kawaska y Lidia González, del Pueblo Yagan.

Las mujeres de los pueblos indígenas en Chile han sido defensoras de sus territorios, aguas, sus sitios espirituales, sus semillas nativas y sus bienes comunales, se han movilizado en contra de las empresas mineras.

Haciendo uso de los conocimientos ancestrales de sus pueblos han aplicado medidas de adaptación para enfrentar más sequias e invernadas y asumen la responsabilidad de transmitir esos conocimientos a las nuevas generaciones para garantizar su derecho a la salud, preservar las formas de vida de sus comunidades, sus idiomas, la soberanía y seguridad alimentaria.  

Su protagonismo en la participación política se extendió en sus territorios, comunidades y organizaciones, así como en la política nacional. 

A lo largo del proceso han expresado que buscan responder a las deficiencias de la actual Constitución Política. Elisa Loncon ha señalado el interés de llegar a la Constituyente, buscando la justicia histórica para los pueblos indígenas, pero al mismo tiempo contribuir como “naciones originarias”, a través de un diálogo intercultural, además de aportar principios de vida y la filosofía de los pueblos indígenas para la vida y para la convivencia con la naturaleza y la sociedad. 

Elisa Loncon es una mujer con elevado nivel de formación. Se tituló como profesora de inglés de la Universidad de La Frontera, en La Araucanía, cuenta con estudios de posgrado en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya y en la Universidad de Regina en Canadá. También posee un doctorado en Humanidades por la Universidad de Leiden, Países Bajos, y un doctorado en literatura en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Hizo varias publicaciones, incluyendo libros y artículos. Ella misma ha expresado que ha dedicado su vida a los derechos educativos y lingüísticos de los pueblos indígenas.

También ha señalado que, por la marginación, los pueblos indígenas no han sido tomados en cuenta en las constituciones chilenas. Ahora buscan incorporar en ella diversidad cultural, los derechos colectivos, la visión indígena del mundo y la valoración de la naturaleza

Chile tiene, como país, la oportunidad para escuchar a las mujeres indígenas y responder a sus compromisos internacionales. En 2014, en la Conferencia Mundial de Pueblos Indígenas organizada por la ONU, se reunieron los gobiernos del mundo y asumieron compromisos para impulsar los derechos de los pueblos indígenas. Uno de esos compromisos dice textualmente: “Nos comprometemos a apoyar el empoderamiento de las mujeres indígenas y a formular y poner en práctica, en colaboración con los pueblos indígenas, en particular las mujeres indígenas y sus organizaciones, políticas y programas destinados a promover la creación de capacidad y fortalecer su liderazgo. Apoyamos las medidas que aseguren la participación plena y efectiva de las mujeres indígenas en los procesos de adopción de decisiones en todos los niveles y ámbitos y eliminen los obstáculos a su participación en la vida política, económica, social y cultural”. Como han señalado las mujeres indígenas de Chile, su participación en la constituyente responde

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *