“Cuando llegas a una institución de gobierno, ahí te desconocen, ahí no existes, ahí no te ven”

La lucha por los derechos territoriales”.

  • Por Dra. Myrna Cunningham

Llevamos en la sangre el amor a nuestra tierra y a nuestra gente.

Los Pueblos Indígenas ocupan mas de 400 millones de hectáreas de las tierras en América Latina y el Caribe. Aunque la mitad de los bosques intactos están en territorios indígenas, más de 150 millones de hectáreas están invadidos, a pesar de la lucha de los Pueblos Indígenas por impedirlo. A lo largo de mi vida, he conocido a muchas mujeres indígenas que luchan todos los días por el reconocimiento de los derechos territoriales de sus pueblos,  que luchan para poder permanecer y usar sus recursos, para vivir con dignidad en base a su propia visión del mundo. Doña Silvia, una mujer indígena Zapoteca-Chinanteca, es una de ellas.

La conocí en 2010 cuando participó en el Diplomado para fortalecer el liderazgo de mujeres indígenas, organizado por la Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, la Universidad Nacional Autónoma de México- UNAM, el Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer UNIFEM (actualmente ONU Mujeres), la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas CDI (actualmente INPI)  del Gobierno de México y la Catedra Indígena Itinerante de la Universidad Indígena Intercultural del FILAC.

La admiré por su pasión y compromiso. Para entonces, Doña Silvia ya llevaba luchando toda su vida, porque como ella misma dice, “siempre he estado en contra de la injusticia y la opresión. Estas son las dos cosas que más sufrimos aquí en las comunidades indígenas, así que decidí buscar la forma de luchar contra eso”. Nos recordaba que las mujeres indígenas llevan la lucha contra la injusticia en la sangre, “Mi padre fue luchador social, fue maestro rural que caminó en las veredas en los años 40 cuando el pueblo cooperaba 50 centavos para el maestro. Creo que eso ya se trae en la sangre, mi padre luchó mucho y todo eso se queda en uno”. 

En los cursos con mujeres indígenas, uno de los aprendizajes es la ruta que siguen sus liderazgos, con muchas similitudes:  “desde muy pequeña salgo de la comunidad con casi 5 años y crezco en una familia de gente no indígena, pero regreso a mi comunidad y me caso muy joven, a la edad de 14 años, ahí empiezo a mezclarme e intervenir por la lucha de nuestro territorio a nivel regional, porque en nuestra región la lucha por la defensa de la tierra es muy fuerte, cada año debemos resistir a las invasiones de los bienes comunales”.

“Empiezo a caminar con los compañeros en el año 79 cuando invaden sus territorios y empiezan a salir las órdenes de aprehensión en contra de ellos, y la mayoría no sabían ni leer ni escribir, es ahí donde me empiezo a involucrar mas. Ellos tienen todo el conocimiento y sabiduría de nuestros pueblos, pero cuando llegas a una institución de gobierno ahí te desconocen, ahí no existes, ahí no te ven”.

La lucha por los derechos territoriales sigue vigente. Según datos oficiales, en el territorio oaxaqueño 81.3% son tierras comunales o ejidales, de mil 588 núcleos agrarios: 853 ejidos y 735 comunidades agrarias. De 2017 a la fecha, las pugnas relacionadas con la tenencia de la tierra y luchas agrarias entre comunidades de Oaxaca han dejado al menos 78 personas asesinadas, 68 heridas y 12 desaparecidas. De acuerdo con la Secretaría General de Gobierno (Segego), en Oaxaca están vigentes más de 400 conflictos agrarios o de límites. 

Doña Silvia, nos recuerda que en el caso concreto de su comunidad, “hasta la fecha, nos tienen invadidas aproximadamente 6.663 hectáreas de bienes comunales, que han costado vidas de muchos compañeros, hermanas viudas, huérfanos“.

Una de las mayores frustraciones de las mujeres indígenas participantes en los cursos, es conocer cómo las leyes vigentes en sus países, pueden ser aplicadas a favor de los derechos territoriales de sus comunidades. Doña Silvia, nos dice al respecto: “a finales de los años 70 empiezo a tomar cursos de Derechos Humanos. Lo difícil era reconocer que había leyes, que las leyes estaban articuladas, y teníamos que agarrar esas leyes, hacerlas nuestras y hacerlas válidas. Desde ahí empecé ese caminar, me animé a ir casa por casa y decirles a las compañeras tenemos que organizarnos, tenemos que defendernos” y, “yo dije, si conozco un número y una letra tengo que ponerlo al servicio, y ahí empecé el recorrido por las dependencias, llevando oficios, documentos e información, para que no detuvieran a mis autoridades, y empecé a caminar”.

Por ello, valora mucho el Diplomado para Mujeres indígenas, “nunca pensé que me aceptarían por que no soy profesionista, tampoco podía creer que hubiese un espacio de formación para mujeres indígenas y mucho menos organizado por la UNAM… además de los contenidos, lo que más me enriqueció como persona y como organización, fue el encuentro con otras mujeres indígenas, aprender de sus experiencias, de sus vivencias y conocer a mujeres indígenas de larga trayectoria que fueron nuestras maestras. Fue ahí donde escuche por primera vez la palabra cabildeo, y esa palabra nos ha acompañado en nuestro trabajo a lo largo de estos años”

Silvia forma parte de la organización Mujeres Indígenas por CIARENA, en el Estado de Oaxaca. Según informes de la OACNUDH-México y ACUDDEH, esta entidad es una de las cinco más peligrosas para las y los defensores de derechos humanos en México. Ellas se organizaron, como nos dice “habiendo tantas necesidades en las comunidades, nosotras nos preguntamos ¿van a seguir hablando por nosotras? ¿vamos a seguir aguantando las violaciones a nuestros derechos y nuestros pueblos? entonces platicando con nuestras hijas, compañeras de lucha, amigas; dijimos, vamos a formar nuestra propia organización”.

En la Organización hacen capacitación y formación a mujeres, jóvenes y niñez indígenas, acompañamiento jurídico a mujeres víctimas de violencias y sus recomendaciones han sido compartidas con el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer y a la Comisión para la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU, logrando con ello visibilizar en espacios nacionales e internacionales los tipos de violencias que viven mujeres, niños y niñas indígenas. 

Doña Silvia fue reconocida con el XXV Premio Bartolomé de las Casas, y han participado en la Campaña Mundial “stand4humanrights” de la organización Human Rights and Democracy Networks, con la intención de recordar la importancia del Parlamento Europeo a favor de las personas defensoras y los derechos humanos en el mundo.

Mujeres defensoras como Doña Silvia nos recuerdan que el objeto de luchar es para alcanzar resultados colectivos, “varias de nuestras integrantes vienen de una historia de lucha por la defensa de la tierra, conocemos de primera mano cómo ha sido la persecución, la criminalización por levantar la voz y defender nuestros derechos.  Llevamos en la sangre el amor a nuestra tierra y a nuestra gente, aunque sea poco lo que hacemos, queremos lograr algunos cambios que beneficien a las mujeres de nuestra región y a sus comunidades”.

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