Lenta reunificación de niños migrantes que fueron separados de sus padres ensombrece las esperanzas puestas sobre Biden

Algunos de los centros de detención, como se les llamó durante la Administración Trump, continúan operando bajo el nuevo Gobierno, aunque con diferentes métodos o agilizando los procesos para procesar los casos de los niños separados de sus padres.

Tomado de Agencia Anadolu

Por: Carmen Rodríguez

Las primeras acciones ejecutivas enfocadas en el tema migratorio en Estados Unidos han generado muchas expectativas y esperanzas en miles de inmigrantes indocumentados. Sin embargo, también han generado muchas críticas y preocupación entre activistas de derechos humanos y de organizaciones de apoyo a migrantes.

En los primeros 12 días de gestión, el presidente Joe Biden firmó una orden en la que dictaba la reunificación de los niños que fueron separados por la política “cero tolerancia” de la Administración de Donald Trump y la creación de una comisión que se encargara de esta tarea.

“Lo que sabemos ahora es que la separación de las familias fue intencional y que no hubo ningún plan para reunificarlas. Esto requerirá de mucho esfuerzo porque son cientos de familias las que fueron separadas. Los padres fueron deportados y los niños están en Estados Unidos”, dijo a la Agencia Anadolu Hanna Hollandbyrd, del Hope Border Institute, una organización que trabaja con inmigrantes en la frontera sur del país.

Las acciones de este decreto incluyen la apertura de “facilidades” o instalaciones para albergar a los niños que están bajo custodia de las autoridades estadounidense desde hace varios meses porque sus padres no han sido localizados. Las instalaciones son las mismas que utilizó Trump cuando separó a las familias en la frontera durante su gestión. Esto fue lo que desató las críticas.

“Por un lado, esta Administración (Biden-Harris) dice que habrá una política más humana y por el otro lado abren los centros de contención, los mismos que abrió Trump, para los niños. Por más humano que digan que va a ser, la solución no es encarcelar niños”, dijo Irineo Mujica, de la organización Pueblo sin Fronteras a la Agencia Anadolu.

Sin embargo, el hecho de abrir más albergues o “nuevas facilidades” no es nuevo. Algunos de los centros de detención, como se les llamó durante la Administración Trump, continúan operando bajo la nueva administración, aunque con diferentes métodos o agilizando los procesos para procesar los casos de los niños, el registro o la ubicación de sus padres o familiares que están ya en el territorio estadounidense.

“Lo que se hizo con las órdenes fue implementar nuevos albergues o albergues que ya habían sido creados. El cambio ha sido implementar los protocolos de Covid, acelerando la ubicación de los familiares o padres de los menores que entran sin compañía. Pero no significa que sea algo nuevo. Es algo que siempre ha existido y que se está dado progresivamente y se está dando de acuerdo con la ubicación de las familias”, explica a Anadolu el experto en tema migratorios Roberto Sarmiento.

Una de las instalaciones fue montada en un antiguo campo de trabajadores de petróleo en Carrizo, Texas, para albergar a unos 700 adolescentes de entre 13 y 17 años; pero hasta ahora no se ha revelado cómo será exactamente la reunificación familiar. “Esto es un desarrollo terrible que me recuerda los peores abusos de los años de Trump”, dijo el periodista Moustafa Bayoumi, quien visitó el centro.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) dijo que, hasta diciembre, 628 niños continuaban separados de sus padres. Las autoridades ubicaron en Estados Unidos a los padres de 333 niños, mientras que los padres de otros 295 están ubicados en sus países de origen.

“Cientos de niños fueron enviados a México sin que sus padres supieran, sin preparación por todas las medidas que se tomaron por la COVID-19 y las políticas. Eso ha sido algo muy triste y doloroso. Hay mucha confusión, hay organizaciones que han trabajado para intentar reunir a las familias, para encontrar a padres que fueron separados”, dijo Hollandbyrd.

La cifra es mayor y no se puede precisar. pues, como lo señalan las organizaciones y activistas, lo que hizo la Administración Trump fue separar a las familias que llegaron a la frontera, deportar a los padres y catalogar como menores no acompañados a los niños que quedaron bajo la custodia de las autoridades migratorias de Estados Unidos.

“El problema fue que llegaron las familias y fueron separadas en la frontera. Luego esos niños eran etiquetados como no acompañados, incluso cuando no lo eran. Por eso se ha hecho difícil hacer el rastreo de sus padres y entender por qué lo hicieron de esa manera. Algunos niños han terminado en hogares temporales; por eso no se sabe dónde están sus padres”, señala Hollandbryrd.

Mientras tanto, Mujica apunta que la cifra ha variado y continuará cambiando, debido al cambio de las políticas que permitieron desde mediados de febrero que el Servicio de Inmigración retomara los procesos y solicitudes de personas que fueron enviadas a México, bajo el acuerdo bilateral de inmigración, porque entre esas personas hay niños que sufrieron la separación.

“Del lado de Tijuana hay unas 500 carpas con gente que cree que la van a dejar pasar. Las esperanzas están bien infundadas y entre esas personas que fueron enviadas de ese lado de la frontera hay niños y menores no acompañados ahorita. Entre las personas de MPP (acuerdo con México) que ya están ingresando al país, también hay menores no acompañados”, señaló Mujica.

Datos oficiales de la Oficina de Aduana y Protección Fronteriza señalan que en enero, poco antes de que Biden asumiera la presidencia, 5.871 menores no acompañados, es decir, niños sin sus padres, cruzaron la frontera. De todos estos niños, poco más de 4.000 solicitaron asilo.

Activistas como Mujica y Hollandbyrd coinciden en que la cifra aumentará en los próximos meses pues muchos inmigrantes creen que con el cambio de Administración y con las nuevas directrices de la Casa Blanca, Estados Unidos abrirá sus fronteras y permitirá el paso de cientos de personas.

Poco después de la orden presidencial, se especuló en Washington DC que la primera dama, Jill Biden, estaría a cargo de la comisión encargada de la reunificación. Pero el 1 de marzo el secretario de DHS, Alejandro Mayorkas, nombró a Michelle Brané como directora ejecutivo del grupo.

“Es nuestro compromiso moral no solo reunir a las familias, sino brindarles el alivio, los recursos y los servicios que necesitan para sanar. Hemos dedicado nuestros recursos para reunir a los niños que fueron separados cruelmente de sus padres”, dijo Mayorkas cuando anunció oficialmente que había iniciado el trabajo de reunificación.

Después, la primera semana de marzo, Mayorkas dijo, mediante un comunicado, que se había reunido con los cancilleres de El Salvador, Honduras y Guatemala para discutir el tema de la reunificación de las familias. Sin embargo, no dio más detalles al respecto y según las organizaciones la tarea de reunificación no será nada fácil.

“Ha sido una situación difícil en la que estas familias fueron puestas y va a ser difícil para algunos de ellos encontrar un estatus legal que les permita regresar para reunificarse. Esto va a requerir de un gran esfuerzo, pero sobre todo se debe garantizar que esto no pase de nuevo. Las comunidades y organizaciones necesitamos que la administración Biden garantice a estas familias que les dará un estatus legal y que esto no volverá a pasar”, apunto Hollandbyrd.

Éxodo y narcos al asecho

Si bien los cambios impulsados por Biden en el tema migratorio han dado un alivio y esperanzas a los inmigrantes y a las personas que tienen planeado emigrar a Estados Unidos, para los activistas y organizaciones las acciones tomadas por el presidente en sí han generado y podrían generar más migración irregular, porque además no hay mucha información pública al respecto.

Sumado a esto, los problemas económicos y sociales producto de la pandemia, los cierres, la crisis de salud y los dos huracanes que afectaron el año pasado a Centroamérica están provocando desde ya que más personas tomen la decisión de emprender el camino de la migración irregular hacia Estados Unidos.

“Sabemos que la gente se está moviendo, por los huracanes, por la realidad económica que ha golpeado México y Centroamérica durante la pandemia. La gente sigue huyendo de esas situaciones y está buscando protección; la gente que está llegando está siendo rechazada, lo que significa que son enviadas al país de donde llegaron”, dijo Hollandbyrd.

Pero Mujica señala que esto, además, ha generado otro problema más preocupante que debe tener la atención necesaria. Según el activista, después del cambio impulsado por Biden, muchos centroamericanos que creen que cruzar la frontera, ser admitidos o recibidos en Estados Unidos será más fácil se están convirtiendo en víctimas de grupos del narcotráfico en México.

“Lo que está pasando ahora es que esa gente se la están entregando a los carteles, porque antes del muro probablemente el 40 % de las personas intentaba cruces más fáciles donde no estuviera el narco. Pero ahora el narco se ha encargado del tráfico de personas”, dijo Mujica.

El activista señala que las organizaciones en México ya registraron casos que prueban el aumento de secuestros o extorsiones a migrantes perpetrados por grupos del narcotráfico en ese país, y que además estos grupos están utilizando las rutas controladas que normalmente utilizan para mover cargamentos de droga para desplazar a los migrantes.

“Se sabe que ahora los grupos del cartel de Sinaloa están a cargo del cruce de personas y se ha aumentado el secuestro. Hay cuotas en Sonora, bien marcadas; todo lo que antes se utilizó para cruzar droga, ahora se está utilizando para cruzar a personas indocumentadas. Hay personas que pagan hasta 10 mil dólares. Estamos hablando de miles de dólares que el crimen organizado se está guardando en sus bolsas por esto”, señaló Mujica.

Política migratoria de Obama

De acuerdo con el experto en migración, las acciones tomadas por Biden no son nuevas, sino que son revocaciones de las órdenes ejecutivas que firmó por Trump. Pero además son acciones que retoman varios movimientos en materia migratoria tomados durante la Administración del expresidente Barack Obama.

“No le llamaría cambio sino revocaciones. Es decir, la ley es clara, los procesos son claros, lo que pasó fue que hubo restricciones que llevaron a ciertas limitaciones, que llevaron a que los trámites fueran lentos. Biden va a revocar más acciones y le va a dar nuevamente vida a la política migratoria del tiempo Obama y eso no significa que no va a haber depuraciones; recordemos que durante este tiempo hubo más deportaciones”, señala Sarmiento.

El experto también apunta que estos cambios y revocaciones no van a permitir abrir las fronteras como la gente piensa y que van a generar otros puntos que pueden jugar en contra de los inmigrantes, como el famoso “catch and reliefe”, que fue una de las políticas implementadas por Obama.

Esta política consistió en liberar a los inmigrantes indocumentados que eran detenidos en la frontera o dentro del país. Cada detención era registrada como una entrada irregular y al llegar a una corte migratoria estas entradas irregulares eran tomadas como una falta grave por el juez y pesaban mucho para dictar fallos negativos.

Los abogados, activistas y las organizaciones civiles de apoyo a los inmigrantes aplauden los cambios y las políticas que están en marcha bajo la Administración Biden, pero la gran mayoría coincide en que la migración irregular continuará por la falta de información y porque estas acciones están más enfocadas en la contención del flujo migratorio.

“La historia nos dice que no hay políticas consistentes. Biden puede tener muy buenas intenciones, pero esto no va a parar a la gente que viene en camino, a las caravanas, a la gente que ya está en México intentando pasar al otro lado. Las políticas de Biden tienen buenas intenciones, pero siguen siendo de contención y siguen siendo crueles para los inmigrantes”, señaló Irineo Mujica.

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