“La crónica es un prestarle mi mirada al lector para que observe el mundo como yo lo veo”

El periodista costarricense Andrey Araya nos enseña cómo contar una historia”

  • Por Dalila Arriaza

IN TEMPO: ¿Cómo defines crónica?

Andrey Araya: Me disculparás que te conteste de una manera muy antiperiodística: con un rodeo. Porque Juan Villoro, el reconocido escritor y periodista mexicano, aporta dos definiciones que me parecen muy acertadas y de las cuales me gusta partir. Él dice que la crónica es el “ornitorrinco de la prosa”, pero que también es “literatura bajo presión”.

De ambas definiciones se desprende que hablamos de un género creativo por excelencia, que arroja una mirada particular sobre los fenómenos de la realidad. Y de ahí es que me parece que si algo define a la crónica es el género periodístico en el que prima la mirada personalísima del autor, que se desprende sin rubor de ese prurito por la objetividad y el lenguaje impersonal de la noticia pura y simple.

De alguna manera, la crónica es un prestarle mi mirada al lector para que observe el mundo como yo lo veo. Pero es un ejercicio honesto: aquí no hay intenciones veladas ni ocultamiento de mi subjetividad. El lector sabe que el cuento se lo están contando de una manera personal, intensa, pero no unívoca. Al deshacerse de aquel simulacro de objetividad propia del periodismo informativo, el público está en plena conciencia de la mirada del autor y la toma como punto de partida, no como verdad axiomática. 

IN TEMPO: Cuando uno lee lo que escribes, nota profundidad, pasión, ¿acaso esas son características de la crónica?

Andrey Araya: Exacto, de hecho, el maestro cubano costarricense Froilán Escobar acuñó el término de crónica en profundidad (género que ha practicado, analizado y enseñado durante años) para referirse a ese tipo de crónica que ahonda en los fenómenos sociales mientras que aborda un caso particular y real. Esto se logra mediante estructuras y técnicas narrativas que se vuelcan en la crónica para construir el relato, como el uso de elementos tales como los antecedentes de los hechos, la información de contexto, los diferentes tipos de narradores, el manejo de la temporalidad, entre otros.

Es interesante que mencionés la pasión como algo derivado de texto mismo, lo que alude a la construcción narrativa, que provoca ciertos efectos en el lector. Me disculparás que vuelva a Juan Villoro, pero él usa una frase muy exacta para este fenómeno. Él dice que la crónica combina la emoción con la información, algo que sería una blasfemia en el periodismo informativo.

Pero es que la crónica, si no emociona, pierde su efecto, y es en este punto que sale a relucir su íntima relación con la literatura.  La crónica debe producirte un sacudimiento, movilizarte a una zona del pensamiento distinta de donde estabas antes. Si ese texto no produce algún efecto en la manera como mirabas el tema que aborda, es una crónica fracasada. Lo mismo pasa con un cuento, una novela, un poema. Y esto el autor lo logra no solo con el qué decir (el mensaje o el tema) sino también con el cómo decirlo. Y para llegar a ese “cómo decirlo”, para lograr esa capacidad de socavar al lector, necesitás formarte, tanto en la teoría como en la vida, enriquecer tu mundo referencial y hacerte de lecturas que te aporten esos puntos de partida en los que comienza toda creación que aspira a la originalidad.

IN TEMPO: ¿Las historias se pueden contar simplemente, o se debe hacer con algún conocimiento técnico?

Andrey Araya: En la anterior pregunta ya te anunciaba esta respuesta. La técnica o, mejor dicho, las técnicas, son fundamentales, como en cualquier oficio, incluyendo la literatura y el periodismo. Ahí reside el corazón de ese “cómo contar una historia” que mencioné antes. 

Para llegar a ese modo tan personal de conjurar el relato, de tal forma que el lector encuentre algo nuevo en lo que escribís, que lo saque del lugar común por el que normalmente transitamos la realidad, debés aprehender estructuras, construcciones verbales, los modos temporales de la narración y de los narradores de la historia, etc.

La creación es un proceso de aprendizaje permanente; de alguna manera nunca terminás de llegar al puerto que te has propuesto, y por eso es que seguís aprendiendo nuevas maneras de navegar.

IN TEMPO: ¿Una crónica podría considerarse como no seria, por los recursos literarios que utiliza? ¿Cómo evitar esto?

Andrey Araya: Yo invertiría los términos de la pregunta para volverla afirmación: precisamente porque la crónica es un tránsito entre la literatura y la realidad, se vuelve un asunto sumamente serio.

Porque, en la crónica, la técnica literaria no es utilizada para construir una ficción, sino para enriquecer la mirada que arrojamos sobre lo real. Los escritores modernistas de finales del Siglo XIX que inventaron la crónica en profundidad mientras trabajaban como periodistas (José Martí, Rubén Darío, Enrique Gómez Carrillo, César Vallejo, entre otros) anticiparon de alguna manera la “realidad aumentada”. A través de sus trabajos periodísticos, a los que incorporaban las herramientas literarias que dominaban y su propia visión del mundo, les brindaban a los lectores una panorámica más allá de los hechos, con detalles, datos adicionales, observaciones, emociones, sensaciones de los lugares recorridos. 

IN TEMPO: Invitación a taller.

Andrey Araya: La crónica ha sido uno de los instrumentos predilectos de escritores, periodistas y exploradores para compartir las miradas que arrojan sobre el mundo. Dicho esto, podemos decir que, en el fondo, contar bien una historia, construir un viaje por los matices del lenguaje, arribar al descubrimiento del absurdo, de las contradicciones que ofrece la realidad, serán siempre las claves para atrapar al lector, en la plataforma física o digital que se nos ocurra.

Precisamente, este espacio creativo pretende brindar las herramientas para hacer una crónica. ¿Y qué significa eso? Ni más ni menos que descubrir nuestra propia manera de mirar lo que acontece a nuestro alrededor (o a nosotros mismos) y contagiar a los lectores con la emoción de ese descubrimiento. Y no tenés que ser periodista para lograrlo, solamente tener las ganas y la pasión por contar historias.

IN TEMPO: Algunos escritos de Andrey Araya.

Andrey Araya: En este link a la revista digital “Vacío” podrán leer algunas de mis crónicas y una entrevista que le realicé a José Luis Sanz, director de El Faro, en la que hablamos de cómo este género le ha aportado otros matices al periodismo.

http://revistavacio.com/author/andrey-araya/

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