Conciencia de lo microscópico

Lo observable y lo invisible”

Por Dr. Aldo Hernández Aguilar

Según los reconocidos pediatras investigadores estadounidenses Behrman, Kliegman y Jenson está comprobado que un ser humano adquiere el logro de la constancia del objeto alrededor de los 9 meses, y se refieren a ese conocimiento de que los objetos  siguen existiendo aunque no estén a la vista (2002).

Eso implica que hay una potencialidad en el cerebro humano de admitir que la realidad asumida por los sentidos, solamente es una apariencia superficial digna de indagarse. Eso conlleva crear mecanismos más complejos y precisos para aproximarse a ella. Herramientas, instrumentos, procedimientos, métodos y/o estrategias que permitan establecer relaciones entre lo  observable y lo invisible.

Es un espíritu esencialmente escudriñador evidenciado desde que el humano prehistórico aprendió a elaborar sus herramientas y que a lo largo de la historia ha traído avances científicos, técnicos y tecnológicos.

No obstante, todos los inventos, descubrimientos o desarrollo de teorías no solo obedecen a una curiosidad per se, sino implican aspectos tales como supervivencia, cualificación de la vida y superación personal. Tal es el caso del recorrido de los hitos en el desarrollo de la medicina en sus diferentes ámbitos, como la anatomía, fisiología, bioquímica, biología molecular, genética, microbiología, etc.

Dentro de esa línea se hallan ejes transversales infaltables cuya ausencia habría hecho imposible el desarrollo de otros estudios. Tal es el caso del diseño progresivo del microscopio, las teorías de sobre la célula, el estudio de los microorganismos, los estudios de los ácidos nucleicos (ADN y ARN), entre otros. Todos ellos han tomado siglos y múltiples personas acuciosas, esmeradas y apasionadas partiendo del conocimiento acumulado de los antecesores para aportar sus propios planteamientos que enriquecían y abrían paso a nuevas preguntas generadoras de investigación.

En esos ejes transversales interconectados histórica, teórica y geográficamente se verificaban ideas centrales generadoras, nuevas ideas que se volvían motores para impulsar y avanzar a mayores complejizaciones. Esas ideas partían de certezas adquiridas al observar detenidamente y correlacionar hipotéticamente hechos de la siempre aparente y huidiza realidad.

En el caso del mundo de la Medicina salía al paso, una conciencia sobre un mundo oculto que generaba las señales en los humanos sufrientes más allá de mitos, supersticiones o magia, un cosmos de seres invisibles que respondían a una lógica diferente pero interrelacionada con lo visible. Tal como un rompecabezas, cada pieza armaba esa confirmación paulatina que todo lo que los sentidos percibían estaba conformado de partes que dictaban maneras nuevas de acceder a ellas.

Así, átomos, moléculas, células, priones, virus, bacterias, hongos, protozoarios, helmintos, artrópodos cuyos tamaños se miden en otras unidades como picómetros, nanómetros y micrómetros eran conceptos cuyo surgimiento dejaba claro una conciencia consolidada desde el siglo XVII donde saltan nombres reconocidos como Hooke, Leeuwenhoek, Pasteur, Koch, Jenner, Watson, Crick, y actualmente muchísimos más, una conciencia que transformaría la ciencia y la vida para siempre.

Lastimosamente dichas formulaciones no solo quedaban siempre limitados para los países ricos cuyos recursos económicos respaldaban tales avances científicos para dominar su realidad económica y política, también ese conocimiento se reducía a élites intelectuales como a círculos de poderosos políticos  y financieros. En detrimento de las grandes mayorías empobrecidas y de los países de la periferia.

El punto esencial es que esa información de tal manera determinante para la supervivencia solo se convertía (y aún hoy) en reglas, normas, lecciones y leyes vacías las cuales se deben obedecer como soldados en un regimiento sin el uso efectivo del raciocinio informado y sobretodo concientizado.

Esta pandemia por COVID 19 del siglo XXI, en un contexto de alto nivel de información por las redes sociales en la internet, una enfermedad por un nuevo coronavirus denominado SARS-CoV-2, cuya contagiosidad es elocuente ante las cifras actuales (Al momento de escribir dicho artículo) las cuales ascienden a más de setenta y ocho millones de infectados a nivel global, superando el millón y medio de fallecidos en ciento noventa y un países; asimismo, teniendo claras las características epidemiológicas y de salud pública de dicha entidad nosológica implican alteraciones esenciales en la cotidianidad social de los seres humanos; se vuelve imperativo retomar y vacunar con la misma conciencia que invadió e impulsó a transformar la realidad a aquellos científicos. Una que inició con una simple curiosidad para luego volverse en una apasionada búsqueda y vivencia acorde a la verdad descubierta.

Es necesario que todas las personas sin excepción ni distingo de su edad, sexo, condición socioeconómica o religiosa posean esa conciencia de lo microscópico para que la adapten hasta en el último detalle de su vida diaria.

El tener desarrollada esa conciencia presentará una base sólida no solo para aplicar las recomendaciones de prevención contra la enfermedad sino para enseñarle a otros.

¿Cómo se adquiere esa conciencia de lo microscópico?

Les apuntaré unas ideas que considero  básicas a nivel personal:

  1. Cuestionar y preguntar constantemente sobre todo lo que nos rodea a expertos, enciclopedias, diccionarios, libros, revistas, canales educativos, buscadores en internet, etc.
  2. Revisar habitualmente lo anteriormente inventado y descubierto concienzudamente asilos tomarse el tiempo de leer sobre las historias de vidas de quienes lo hicieron.
  3. Instruir verbalmente lo aprendido, así  como a través de un modelaje, con quienes dependen de nosotros; un afán de preguntar e indagar sobre todo lo visible.
  4. Presentar propuestas en la esfera que nos movamos sobre: avances tecnológicos, novedades, explicaciones teóricos, aclaraciones, estudios científicos, etc.
  5. Finalmente, procurar tener acceso a todo tipo de herramientas  que permitan una inmersión a ese fantástico mundo de lo microscópico (Hay sitios en internet que lo facilitan) para entrenar los sentidos en esa certeza tan pertinente en nuestro actual contexto sanitario.

2 thoughts on “Conciencia de lo microscópico

  • enero 4, 2021 at 11:32 am
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    Se nota que es muy acucioso dr

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    • enero 9, 2021 at 7:07 am
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      “Es por el puro afán de enseñar”.
      Saludos estimada Carolina.
      Dr. Aldo Hernández

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