¿Y entonces qué voy a comer?

Obesidad y COVID-19.

  • Por Dr. Aldo Hernández Aguilar

Parte I

La pregunta del título es un interrogante que más de una paciente me ha formulado cargada de preocupación y evidente sentimiento de impotencia, luego que yo les recito lo que debe evitar, lo cual me permito escribirlo a continuación:

“Cero aceite en la preparación de alimentos. Nada frito. Todo asado, salcochado o al vapor. Cero grasoso, me refiero a los alimentos con hechos exceso de grasa, es decir: pupusas, tamales, pan dulce, pan francés, pan simple, galletas, queso duro, crema, mantequilla, leche entera, sorbete, yogurt, chocolate, empanadas, enchiladas, chilaquiles, pastelitos, figuras, nuégados, embutidos, hamburguesas, hot dogs y pizza. Cero bebidas artificiales azucaradas, gaseosas o no.”

Luego que me hacen la pregunta, yo les contesto con otra pregunta:¿Entonces, solo eso ha estado comiendo?
Generalmente se ríen. Después, les agrego otras recomendaciones para disminuir de peso, las cuales hablaré más adelante.
Sin embargo, el punto que deseo resaltar, es como nuestra alimentación cotidiana está cargada de alimentos muy grasosos y de alto contenido en harinas. Aunque no es un secreto para la mayoría de personas, aceptar que es parte de lo que siempre comemos es muy difícil, dado que se asume que son comidas poco frecuentes. Casi todos y todas mis pacientes juran comer: “De vez en cuando”, “algunos”, “Solo un poquito”. Pero, al realizar una revisión un poco exhaustiva, se verifica que por lo menos, se hace de dos a tres veces por semana. Y solo eso es suficiente para incrementar peso rápidamente.


Dentro de este menú, prohibido de manera estricta a mis pacientes, encontramos unos componentes alimenticios que forman parte de nuestra gastronomía típica, otros, pertenecen a productos de cadenas de comida rápida y otros a nuestra cotidiana alimentación. Lo cual evidencia que uno de los factores que provocan obesidad en la mayoría de los salvadoreños, es el contexto cotidiano, donde se manifiesta una combinación de dos factores, el sociocultural y económico. Aunque, no es el tema específico de este artículo, por lo cual no lo desarrollaré, no obstante, sirva de muestra para sostener indudablemente: llegar al peso ideal, requiere de un cambio completo de estilo de vida, eso implica ir contracorriente, enfrentando diariamente a un sistema económico neoliberal que trata de hacernos engullir esas llamadas: “Comidas rápidas” y un sistema sociocultural que nos predispone a desear y encontrar esos platillos a la vuelta de la esquina.
Todo lo anterior, requiere una motivación interna, una motivación externa, una disciplina inquebrantable y sobre todo una voluntad férrea para bajar de peso, llegar al peso ideal y mantenerse en él.
Para la motivación interna, se requiere una conciencia clara sobre: nuestro peso ideal; el estilo de vida saludable (Alimentos, actividad física adecuada, control de las emociones, etc.); concepto de obesidad; consecuencias de la obesidad, etc.

En lo que respecta a la motivación externa, se incluyen todo tipo de intervenciones sociales, tales como: apoyo de familia, amistades; intervenciones técnicas, a saber: control médico, asesores nutricionales; intervenciones publicitarias, tales como educación para la salud desde los medios de comunicación, etc.
Los últimos elementos referidos, disciplina y voluntad son fortalecidos en cada injerencia de las motivaciones continuas mencionadas anteriormente. En otras palabras, si una persona no tiene construidas sustancialmente sus motivaciones, difícilmente podrá apegarse a un menú estricto o a una rutina de ejercicios saludables.

La pandemia de la COVID-19 permitió traer la temática de la obesidad a la relevancia correspondiente. Debido a su asociación con la complicación y riesgo alto de muerte de los que la sufren. Así, se vuelve imperativo desarrollar todo un estilo de vida fundamentado en los elementos abordados.
El tema es sumamente amplio, profundo y complejo, por lo que desarrollaremos más aspectos en la siguiente entrega, no sin antes, agregar parte de la letanía que les declamo incesantemente a mis pacientes en la clínica metabólica:
“Debe comer cinco veces, casi como los pajaritos, varias veces, pero en poquitos. Una porción de cada grupo de alimentos, de todo un poco. Variada y balanceada. Haga un horario : 6:30-930-12:30-3:30-6:30: desayuno-refrigerio1-almuerzo-refrigerio2-cena, respectivamente.
Coma frutas en cada uno de los cinco momentos. La fruta debe ser medida en taza pequeña. De preferencia frutas inmaduras (“verdes”) o ácidas.”
Continuamos en la próxima entrega.

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