¡Hágalo por convicción!

Un paréntesis en el repaso.

  • Por Dr. Aldo Hernández Aguilar

Con este imperativo hago un paréntesis en la resolución de las preguntas más frecuentes sobre la pandemia, donde nos hallábamos repasando sobre la COVID-19.
Este interludio obedece al contexto en el que nos encontramos: ante una reapertura a la vida cotidiana con casi nula transición. Con un marco legal limitado. Además con el peso de una tradición cultural ya reconocida de poca higiene, orden, disciplina y tendencia a la aglomeración. Se identifica también un deplorable servicio de transporte privado (Mal llamado: “público”); un servicio de agua potable en un proceso de incipiente reestructuración; un histórico sistema educativo obsoleto, tanto material como académico y finalmente, un sistema de salud que recién inicia su mejora desde el segundo y tercer nivel de atención.

Es ahí donde nos remitimos a la figura individual y resuena una frase ya resabida: “nadie le va a cuidar, debe hacerlo usted mismo”. Es decir, apelar a la autorregulación, autocontrol y por lo tanto, autodeterminación.¿Cómo inicia ese proceso de autoempoderamiento?

Partiendo de una idea. Una idea a la cual aferrarse. Una nueva idea que guíe tercamente y obsesivamente las acciones cotidianas. No hablo de pasajeras modas o eslóganes, sino de ideas que se vayan afincando en cada detalle del quehacer. De tal manera, esa idea se adhiere en los pensamientos que la persona llega a encarnarla. En los medios de activismo político o religioso se les llama: convicciones. Esas certezas que abarcan cada categoría de la praxis humana. Marcan la vida y la muerte; la salud y la enfermedad; el sufrimiento y la felicidad. Es una filosofía de vida.

Definitivamente, en esta encrucijada sanitaria en la que fuimos empujados de súbito por la pandemia, es donde debemos hacer surgir desde nuestra esencia una convicción que nos encamine al transitar en nuestra complejidad íntima; en nuestra casa, vecindario, escuela, trabajo, parques, instalaciones eclesiales; con nuestra familia, clúster, vecinos; aplicado a cada acción por mínima.
Esa idea se puede concretizar al asumir como nuestra y de manera preventiva la responsabilidad de nuestra salud. Adelantarse a la enfermedad con nuestro propio cuido. Dado que el SARS-CoV2 se infiltró hasta en lo más diminuto de nuestra vida, amerita que lo enfrentemos desde ahí. No esperar hasta ingresar a un hospital o tener un familiar en unidad de cuidados intensivos. Se debe preveer y actuar acorde a esa previsión. Desarrollar una convicción no depende estrictamente de la educación formal o de la educación no formal. También puede forjarse por medio de la educación informal.

¿Cómo se forma una convicción?
Discurrir sobre esto tardaría más de lo que el espacio de este artículo permite, porque implicaría explicar todo el proceso enseñanza-aprendizaje desde sus diferentes maneras.
Solamente brindaré algunas premisas a tener en cuenta para crear en uno mismo, una convicción aplicada a las prácticas preventivas de esta pandemia, y de prevención en general.

1- Lea de varias fuentes confiables la información, auxiliándose del buscador de internet para acceder a ellas: OMS, OPS, CDC, MINSAL, ISSS, John Hopkins, etc.
2- Consulte diccionarios acerca de palabras extrañas. 3- Consulte médicos o personal de salud para que le expliquen lo revisado y le ayuden a organizar lo aprendido. 4- Es probable que se sienta abrumada, confundido y hasta hastiado: resista, haga una pausa, organice lo aprendido y reinicie nuevamente. 5- Se trata de aprender como prevenir el virus y su enfermedad. 6- Ponga en práctica cada medida de salud. 7- Comparta su aprendizaje con su familia y discutan del tema. 8- Lleve un escrito sobre las ideas creativas para protección de su salud. 9- Luego de cada lectura surgirán nuevas preguntas, entonces: 10- Repita una y otra vez el proceso. 11- Practique las medidas aprendidas aunque nadie lo observe. La idea es habituarse. 12- Comparta con otros allegados, explicando las medidas aprendidas.

Son algunas recomendaciones para disciplinarse en el proceso de dar origen en usted una convicción. Esta enfermedad tan contagiosa y con altos riesgos de complicación y muerte amerita adquirir conocimientos, actitudes y prácticas para hacerlas por convicción.

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