La violencia o maltrato verbal es casi imperceptible

En su mayoría, solo lo puede sentir la persona abusada, quien es acusada, insultada o amenazada por su victimario.

  • Por Katia Maldonado

En este Siglo XXI, es doloroso que aún  millones de mujeres son víctimas de todo tipo de violencia, y la verbal es como una línea gris que se sobrepasa a cada momento, especialmente en los hogares, por pensamientos dominantes y machistas. La mujer se vuelve, en el imaginario, la culpable; quien más se equivoca, quien toma las peores decisiones y quien debe quedarse callada ante las injusticias familiares y sociales.  

La violencia verbal provoca en el ser humano un sentido de baja autoestima, burla  y humillación, causando en la persona problemas de ansiedad, tristeza, depresión, ataques de pánico, fobias, estrés, por mencionar algunos.

La mayor parte de mujeres que sufren este tipo de maltrato se aíslan, pierden su vida social porque se alejan de amigos y familiares, para no sentirse criticadas o no tener que dar explicaciones.

El victimario está constantemente acechando a su víctima, criticando todo lo que hace, que por cierto le parece mal, señalando sus defectos e imponiendo su “verdad”. Se sienten con derecho de opinar y se auto justifican que no están maltratando, porque no hay golpes ni intentos de pegar, sin embargo, están dañando enormemente emocional y sicológicamente a la otra persona.

Algunos signos de violencia verbal son: quiere saber lo que estás haciendo todo el tiempo y quiere estar en contacto constantemente; exige las contraseñas de tus dispositivos; te impide o te desanima a que te reúnas con familiares o amigos; controla tus finanzas; te humilla frente a los demás, entre otras.

La violencia verbal no puede ser entendida o justificada como una simple discusión o conflicto dentro de una relación; es una violación a la integridad de la persona afectada, es una flecha mortal que poco a poco derrama veneno dañando el alma y el espíritu.

Así que, si tú eres una mujer que está sufriendo constantes críticas negativas, gritos,  ira, señalamientos, degradación, insultos, limitaciones en el tema financiero y todo aquello que te hace daño y te desequilibra emocionalmente , antes de que sea demasiado tarde, recuerda:

  1. Reconoce la violencia verbal y no la toleres de ninguna forma.
  2. Intenta hablar con el agresor y que haya una tercera persona –intermediaria-, en quien confíen y capacitada para apoyarles, un líder eclesial, un sicólogo.
  3. Aumenta tu seguridad y autoestima.
  4. Empodérate de tus emociones y no te culpes por lo que está pasando.
  5. No te alejes de tu círculo familiar o de amigos. Ellos pueden ser una red de apoyo para salir adelante y, te da protección contra los ataques de tu agresor.
  6. Potencia tus habilidades en el tema de resolución de conflictos y resiliencia.

Recuerda que la vida es muy corta y tus experiencias difíciles solo sirven para ayudarte a ser más fuerte y a triunfar.  

¡Tú tienes la pluma para seguir escribiendo tu historia!

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