Un año de gobierno vulnerable frente a crisis epidémica y climática

“Nosotros no vamos a ser resilientes ante ninguna crisis como el virus, ni climática, sino es a través de la organización comunitaria”.

Por Alfredo Carías, periodista ambiental, comunicador institucional / Fotografía por Javier Menjívar

El gobierno salvadoreño cumple un año bajo fuertes críticas por su actuación improvisada y arbitraria en los estados de emergencia ante la epidemia y las caudalosas lluvias que afectan el país.

Llueve sobre mojado en El Salvador, primero se encuentra en Estado de Emergencia por la pandemia del virus y ahora está en estado de alerta roja por las torrenciales lluvias.

Ambos casos de emergencia han sido tratados de manera improvisada y arbitraria por el gobierno salvadoreño como una evidencia de ausencia de planes de salud nacional y una gestión ecológica de riesgos, manifiestan ambientalistas como Carolina Amaya.

“Hemos visto un retroceso en el tema de gestión ecológica de riesgos. La ley mandata a la organización de un sistema de organización comunitaria que el Órgano Ejecutivo ha ignorado y olvidado, a 3 meses de la epidemia del covid-19. Nosotros no vamos a ser resilientes ante ninguna crisis como el virus, ni climática, sino es a través de la organización comunitaria participativa”, advirtió Amaya”.

Los ambientalistas como Carlos Flores consideran que el Gobierno no tiene un plan de prevención, protección y mitigación ante los fenómenos naturales que han causado muertes y serios daños materiales como ha sido las fuertes lluvias caídas durante la tormenta tropical Amanda.

“Hemos visto una actuación individualista y protagónica de los funcionarios públicos por generar una reacción mediática, donde aparecen haciendo un papel individual y no colectivo, sin integrarse al sistema de Protección Civil”, señaló Flores.

Nueve de cada diez salvadoreños se encuentra en condiciones de riesgos por la fragilidad ambiental que padece el país a consecuencia de los severos daños causados a la naturaleza históricamente.

Y ante esta destrucción ecológica el gobierno no tiene las condiciones mínimas para afrontar las problemáticas ocasionadas por las inundaciones, deslaves, terremotos, epidemias, entre otros, que se susciten debido a que desmontó todo el aparataje estatal de prevención de riesgos y de salud pública en El Salvador.

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