¿Cómo tratar la fiebre en casa?

En esta situación de confinamiento, muchos padecimientos y enfermedades leves de diversas causas deben obligatoriamente tratarse en casa.

  • Por Dr. Aldo Hernández Aguilar / Fotografía por Matteo Fusco

En esta situación de confinamiento por la pandemia de la COVID-19, y más aún hoy en la fase 3, donde se está en algunos departamentos de alta densidad poblacional a superar las capacidades de respuesta del sistema de salud, muchos padecimientos y enfermedades leves de diversas causas deben obligatoriamente tratarse en casa en un tiempo prudencial y bajo la vigilancia estricta de diversas señales de alarma que obligarán a una consulta inmediata.

De manera endémica (es decir, hay un número esperado normal de casos), en nuestro país sufrimos ciertas enfermedades que implican fiebre. Por ejemplo, Dengue, Chikungunya, Zika. También, es común, dada nuestra gran población infantil, sufrir de afecciones, que se conocen como: enfermedades propias en la infancia, como varicela, parotiditis (“Paperas”), rubeola, sarampión (unos brotes de casos recientemente) entre otras. Como una repuesta después de ciertas vacunas, se podría presentar elevación de la temperatura. Asimismo, la mayoría de casos de infecciones en cualquier región del cuerpo por bacterias, antes de manifestarse completamente, presentan proceso febril.

Entenderemos fiebre como: elevación de la temperatura corporal sobre los 37. 5 grados centígrados que se acompaña con dolor de cabeza, malestar general, dolor muscular u hasta dolor de huesos. La fiebre es un signo, porque la medimos con un termómetro de vidrio, (Hoy con otros aparatos en el oído y hasta por un artefacto a distancia). Y es un síntoma, porque lo experimentamos.

La fiebre no es mala, ni siquiera en sí misma una enfermedad, todo lo contrario, explicado de manera sencilla, es una manera en que el cuerpo intenta quemar a cualquier microorganismo intruso. Nuestros linfocitos, células de defensa, secretan sustancias químicas en la sangre llamadas: citocinas, y una conocida como: interleuquina tipo 2, al ser percibida por nuestro termostato biológico, nuestro regulador el hipotálamo, inicia una serie de acciones que elevan la temperatura. Cuando se eleva la temperatura, los órganos lo sufren también, de ahí el malestar general. El cuerpo se encuentra en estado de ataque, disminuye el apetito, el ánimo, las fuerzas y hasta hay sueño. La fiebre es una evidencia que hay un sistema de defensa en buen estado.

Una aclaración pertinente, solamente los lactantes mayores de 3 meses y menores de 5 años corren alto riesgo de convulsionar al sobrepasar los 39 grados centígrados. Debido a la inmadurez del hipotálamo.
¿Qué recomendaciones deberíamos tomar en cuenta si se presenta elevaciones de la temperatura que no sobrepasen los 38.5 grados centígrados?

1- Debemos contar con un termómetro en nuestro botiquín familiar. Si no se puede leer uno de mercurio, entonces conseguir un digital, de oído o de toma a distancia.
2- Si la fiebre es menor de 38.5 grados centígrados, usar compresas húmedas (Trapos empapados) con agua al tiempo, no fría ni usar hielo, mucho menos baños con agua helada.
3- Si la fiebre es mayor de 38.5 grados centígrados, en caso de adulto, tomar Acetoaminofén, primero 1 gramos (2 tabletas de 500mg) luego cada seis horas.
4- Si la fiebre dura más de 48 horas o no disminuye con Acetoaminofén o las compresas húmedas, entonces se debe consultar.
5- Si la fiebre es de más 38.5 grados centígrados, sobrepasa de 48 horas y se tiene las posibilidades, realícese examen de sangre y examen general de orina.
6- En caso de niños menores de 12 años, independientemente de la medición, consulte con un médico inmediatamente.
7- Por ningún motivo, se automedique con antibióticos-antibacterianos (Como Amoxicilina, Ampicilina, Trimetropim, Ciprofloxacina, entre otros comunes). Aunque sea personal de salud como enfermería u odontología.
8- Manténgase en reposo total.
9- Tome abundantes líquidos: por lo menos: 250ml cada hora. (Un vaso de 8-9onz).
El afán de todo buen médico no es quitar la fiebre, sino solo reducirla y dejar que cumpla su cometido.

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