Pensemos en las exclusiones que hemos generado como humanidad

Opinión por Josh Saintway

Las crisis causadas por un virus altamente contagioso, desconocido e inoculado y que aún está en estudio para encontrar una cura –y al mismo tiempo sacar provecho comercial de ello en su momento– ¡ha sacado lo mejor y lo peor de nosotros como seres humanos!, en estos precisos momentos es importante reconocer que debemos enfocarnos en lo positivo, lo que nos afirma, ayuda a madurar y crecer, a seguir adelante, para pensar sobre las exclusiones que hemos generado como humanidad, la intolerancia, conductas autodestructivas y otros puntos de vista en general, para considerar un cambio significativo, esto, a pesar de las leyes y decretos perversos que se crean con fines de dominación a nivel nacional, regional e internacional.

Durante esta tiempo hemos tenido la gran oportunidad de convivir con nosotros mismos, con nuestras familias, nuestra comunidad –no en sentido geográfico, más bien en sentido de cercanía relacional– esta situación puede servirnos para encontrarnos con nosotros mismos, fortalecer nuestras relaciones a todo nivel y corregir incluso aquellas conductas violentas que en vez de darnos poder nos atan, pasando así por un necesario proceso de introspección y cambios conductuales necesarios para generar Vida.

Es indiscutible e innegable el hecho que en múltiples ocasiones –bajo el punto de vista de la fe– hemos visto la bendita mano de Dios con nosotros, sin embargo hay que tener sumo cuidado de no sustituir y/o dirigir nuestra fe y esperanza en el Dios de la vida, por dirigentes políticos que nada tienen que ver con Él y que dicen proclamar una fe que con sus acciones niegan completamente y Satán obtiene el éxito mayor allí donde se presenta con el nombre de Dios en los labios.

Sacar provecho de esta situación no significa aprovecharse de nuestros semejantes –y no semejantes– más bien es que saquemos desde nuestro profundo interior lo mejor de nosotros, enfocarnos en los valores y principios que nos animan a ser más justos, solidarios, amables, comprensivos, con amor, justicia, fe y esperanza, haciendo a un lado toda conducta egoísta y/o narcisista que no cabe en estos momentos de peste, miedo, angustia y preocupación.

Ante los notables desaciertos con relación a la seguridad pública, es mucho más útil desde el pueblo trabajar la seguridad ciudadana, que seamos más conscientes y con valores y principios y una cultura de paz que debemos conocer y vivir de tal forma que haya una propuesta ciudadana real mucho más concreta y holística para evitar caer en las políticas mano-duristas o de contra violencia que nos continúan causando demasiado daño.

En el ambiente familiar muchos hemos pasado entre medios electrónicos y digitales, principalmente para comunicarnos, apoyarnos en las múltiples tareas escolares y realizando algunas otras actividades personales y laborales. Para quienes no tienen acceso a ninguno de estos medios, la realidad es distinta, ya que deben de alguna manera suplir y buscar su sustento para solventar las necesidades básicas en estos momentos que el hambre se siente, ocupándose en alguna actividad productiva desde el subempleo. ¡La gran mayoría no ha sido por codiciosos!, más bien para salir adelante justa y honradamente.

Ante los índices alarmantes de la violencia intrafamiliar y los suicidios que han aumentado significativamente en nuestro país –y la versión oficial ni lo menciona– es necesario mantener viva la esperanza ¡hoy más que nunca!, destacar que podemos salir adelante esperando lo mejor en medio de un entorno lleno de pandemia, opresión, abusos, insultos e intimidación, ¡tenemos que mantener viva la inteligencia y la esperanza de alejar los pensamientos no deseados!

Optar por la “No violencia” es negarse a imitar la violencia de los violentos con una reacción simétrica que crea un engranaje en el que los adversarios se ven atrapados en un espiral de violencia; en este sentido nuestra espiritualidad y acciones deben mantenerse del lado de la justicia y el bien, es decir de la “No violencia”, ¡construir arados de las armas!, superar las asperezas, ser más educados y sobre todo tolerantes propiciando un ambiente afable y seguro.

Hace quince años el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo –PNUD– realizó y publicó un estudio e informe a nivel nacional que se tituló: el nuevo nosotros –analizando integralmente el fenómeno migratorio de las remesas– título que ahora bien puede volver a ser retomado –dándole el sentido adecuado– no solamente a nivel de El Salvador, sino también a nivel planetario debido a la situación que vivimos actualmente. Al mismo tiempo, que nos sirva para reflexionar y poder recomponernos y reconocer ¡que es la vida la que tiene la última palabra!

¡Hemos sido desafiados a ser resilientes!, Dios nos ha dado un cerebro, esa maravillosa masa gris que nos hace definir nuestra personalidad y muchos aspectos que tienen que ver con nuestra individualidad, para recomponernos cada vez que pasamos por una situación de crisis: ¡Tienes un cerebro en tu cabeza. Tienes pies en tus zapatos. Puedes dirigirte a ti mismo en cualquier dirección que elijas!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *