“Estar encerrado y sobreinformado, aviva ansiedades, intensifica fobias, apaga ánimos, alienta trastornos de ira, obsesiones”

Vida sana en cuarentena (III parte)

  • Por Dr. Aldo Francisco Hernández Aguilar

En las últimas dos oportunidades, abordamos los aspectos de la higiene y alimentación saludable en esta particular situación. Hoy completaremos la temática hablando sobre ideas, recomendaciones, sugerencias e indicaciones prácticas para mantener una adecuada salud mental.
Aunque el término exacto epidemiológico de la medida que la mayoría experimentamos es: confinamiento, para efectos de entendimiento se ocupa la palabra: “cuarentena”, debido a que ya se ha extendido popularmente y es el término oficial con que se le ha denominado.

Siguiendo el hilo conductor de las anteriores exposiciones, debo recalcar que la vida de confinamiento, la vida en casa, debe ser coordinada por quienes se quedan en ella y por lo tanto, los y las personas que no deben salir, también deben velar por el estricto cumplimiento de las medidas propuestas, tanto en higiene, alimentación y en salud mental.
La Organización Mundial de la Salud define de manera general, la salud mental como: “es un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad” (OMS, 2018).

No pretendo, ni por cerca agotar tan extensa y rica temática, solamente partir de ese concepto básico para aportar ideas útiles para poner en práctica en esta condición particular de confinamiento:
Bienestar, esa palabra será la meta, mientras dure (y después, también) este confinamiento, debe procurar que todos y todas sientan bienestar, iniciando con usted. No significa que siempre sonreirá, sino que aceptará sus emociones sin dejarse controlar. Las reconocerá, las aceptará, las limitará y las guiará para su adecuado desarrollo. Por ejemplo, usará la alegría para impulsar actividades de limpieza, orden y afirmación a otros. Usará la tristeza, para descansar, reflexionar, autoanalizarse, expresarse, etc. Usará el enojo, para ser enérgico con sus ejercicios físicos, oficios pesados, etc. Usará el miedo para ser más cuidadoso e inventivo. Usará el aburrimiento para ser creativo.

Realizar capacidades: asignará funciones a todos y todas de acuerdo a sus propias fortalezas. Nadie es inútil o innecesario en casa, no importa si hay personas en situación de discapacidad. Incluya activamente a niños, ancianos, etc. Reconozca sus capacidades y las de cada uno de sus miembros en el hogar y así, afírmelos constantemente al cumplir sus actividades asignadas.
Hacer frente al estrés: La pandemia en nuestro país trae condiciones para experimentar un tipo propio de estrés. Estar encerrado, amenazado, sobreinformado, etc. aviva ansiedades, intensifica fobias, apaga ánimos, hunde en depresión, alienta trastornos de ira, obsesiones, entre otras inclinaciones. ¿Cómo se enfrenta al estrés? Desarrollando una rutina estricta de actividades relajantes alternadas entre actividades de tensión:

1- Haga un itinerario alternado de oficio y disfrute, de labor y pausa. Cada hora de labor, con 15 a 20 minutos de contemplación de lo laborado.
2- Incluya música durante labores.
3- Sea riguroso en reposar.
4- Organice una siesta de no más de veinte minutos.
5- Desarrolle juegos grupales creativos sencillos en intermedios matutinos y vespertinos, o después de las comidas, como: Notenojes, ajedrez, damas, damas chinas, Uno, Jenga, Peregrina, Bachillerato Stop, Dominó, Rompecabezas, Lotería, Monopolio, etc.
6- Motive de manera sutil y espontánea pláticas para expresarse a todos y cada uno, sin censurar, juzgar, burlarse, etc. Un espacio para hablar sobre miedos, iras, gustos, historias, alegrías, tristezas, quejas, etc.
7- Propicie acercamientos por celular, computadora, a quienes están lejos y comenten experiencias, ideas y emociones.
8- Organice tiempos grupales e individuales de lectura, oración, meditación, etc.
9- Observe conductas en sus familiares de inactividad, tristeza profunda, aislamiento, y consulte con expertos.
10- Establezca una rutina de sueño que inicie a las 8AM, evitando bebidas azucaradas, artificiales y/o cafeinadas después las 5PM, acondicione cuartos y cama; apague luces; evite la luz blanca después de las 7PM, como celulares, computadoras, tablets, televisión, etc.; escuche música suave, dese un baño de agua tibia; no discuta temas tensos después de las 8PM.
11- Dosifique su información de la situación a no más de una hora diaria.
Trabajo productivo: auxiliándose del periódico, televisión, radio o internet, busque ideas para fomentar actividades productivas donde participen niños, adultos mayores, y personas en situación de discapacidad. Por ejemplo: cultivo de huertos; manualidades; preparación y venta de charamuscas, chocobananos, gelatinas, etc; elaboración de objetos útiles como: mascarillas, caretas, etc. Así contribuirá a su propia economía familiar y a las necesidades de su comunidad.

Finalmente, no pierda de vista a sus parientes que ya usan medicamentos para controlar ansiedad, miedos, tristezas, alteraciones de la realidad, etc. Y consulte lo más pronto posible. Las enfermedades de las emociones, pensamientos o de la voluntad también requieren atención de expertos, tanto médicos especialistas (psiquiatras) como licenciados (psicólogos).

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