El servicio es como un músculo que todos deberíamos ejercitar

Seamos empáticos.

  • Por Katia Maldonado

Con frecuencia, sino es que a diario, tenemos la oportunidad de hacer el bien a alguien. El servicio es como un músculo que todos deberíamos ejercitar a la perfección y en cada momento, hasta lograr su máximo crecimiento.

El mundo está atravesando un momento difícil, nadie queda afuera de la preocupación real de poder ser afectado con el COVID19, que aunque como país, estamos haciendo lo mejor que podemos en el tema de prevención, estamos conscientes que de una u otra forma esta pandemia nos afectará.

En tiempos como estos es que la conciencia toca los nervios de la mente y el corazón, y por ello es ahora, la oportunidad de poner en práctica el servicio a todo nivel y con gran poder. Al final ganaremos, porque el que sirve es quien más recibe.

Pero qué pasos debemos tomar para ejercitarnos en el servicio:

  • Seamos empáticos. No significa solo preocuparse o llorar con quien llora. Significa ser sensible por los problemas y sentimientos del prójimo, comprenderle, acompañarle y apoyarle.
  • Hablemos menos y hagamos más. Muchas veces vamos a tener que doblarnos las mangas y ensuciarnos las uñas; trabajar hombro a hombro, cumpliendo lo que Dios nos pide, que alimentemos al  hambriento, vistamos al desnudo y visitemos a los enfermos y presos, entre otras acciones más.
  • Ser agradecido y no esperar que nos agradezcan. Todo lo que hagas y des por y para otros lo debes tomar como un privilegio.  Cuando eres agradecido hay un efecto multiplicador, y atraes más triunfos, satisfacciones y energías positivas a tu vida.  
  • Ser educado. Sabes que puedes demostrar servicio, solo con ser amable, saludar y hacer sentir bien a otra persona. Es increíble que un buenos días, gracias, te felicito, puede hacer la diferencia en el ánimo de una persona y,  con ello estarás dando un servicio de aprecio y amor a quien lo esté necesitando.
  • Dar amor y ternura. Servir es amar. No temas demostrar afecto a quienes te rodean y a quienes lo necesitan, ya sea en un tiempo como éste, de emergencia, donde hay familias enteras en zozobra o en tiempos normales, donde hay otros problemas que afectan a nuestra sociedad.
  • Baja el acelerador de la vida. Detenerte para servir, detente para ayudar. Estate siempre atento a quien te necesita. Todos necesitamos de los demás y también un día, tú estarás necesitado y de seguro habrá manos dispuestas a ayudarte.

¡Sirvamos hoy que el mundo nos necesita y mañana de seguro TODOS estaremos mucho mejor!

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