Una muerte digna

Aplicable a toda persona, con mayor énfasis a quienes enfrentan enfermedades que implican un deterioro de la vida.

Por Dr. Aldo Francisco Hernández

Enfermedades crónico-metabólicas.

Aunque el aforismo popular: “De algo nos vamos a morir” es una verdad innegable, no significa que estamos obligados a tener un estilo de vida descuidado de las recomendaciones de salud, y que desarrollaremos una dieta sin control, un sueño sin medida, abandono a vicios, olvidados de la higiene personal ó ignorando la sana actividad física y finalmente morirnos de “algo”. Todo lo contrario, al tener la conciencia que moriremos inevitablemente de alguna forma u otra, es nuestro imperativo, hasta donde nos sea posible, procurar una muerte digna, entendida esta como una muerte sin más dolores que los que la misma conlleva.

Lo anterior es aplicable a toda persona, y aún más, con mayor énfasis a las personas que enfrentan enfermedades que implican un deterioro de la vida, es decir, que aumentan los riesgos de una muerte indigna, si no se siguen las recomendaciones de su respectivo tratamiento, ejemplo de esas enfermedades, son las que se categorizan como: crónico- metabólicas, tales como. Diabetes Mellitus, Hipertensión Arterial, Enfermedad Renal, Dislipidemias (Alteraciones de los Triglicéridos y el Colesterol), Obesidad, etc.

Todas las enfermedades citadas conllevan, en sí mismas, riesgos de muerte o secuelas de discapacidad debido a complicaciones cardiovasculares ó renales, tales como: Infarto Agudo al Miocardio (“Ataque al Corazón”), Accidentes Cerebro Vasculares (“Derrame Cerebral”) e Insuficiencia Renal Crónica, posibilidades que se incrementan a los diez años de sufrirse sin tomar las medidas de control recomendadas por su médico tratante.

Por lo cual, es necesario seguir las siguientes recomendaciones:

1- Si existen antecedentes de alguna de esas enfermedades en parientes sanguíneos cercanos, consultar, preventivamente,  a su médico cada año. 2- Al tener seguro el diagnóstico, establecer un riguroso cuidado para tomar los medicamentos prescritos. 3- Caminar sin rumbo y relajado 300 minutos a la semana. 4- Restringirse los alimentos grasosos y/o preparados con aceite ó mantecas. 5- Suspender alimentos artificiales. 6- Evitar el uso de sal extra con la comida. 7- Abandonar vicios: tabaquismo, alcohol ó café. 7- Unirse a un programa especial de control en algún centro de salud, público ó privado.

Siguiendo lo anterior, a pesar de la enfermedad, llevaremos una vida estable y hay mayores posibilidades de tener una muerte digna.

Dr. Aldo Francisco Hernández Aguilar

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