“Uno tiene que luchar y rodearse de gente que lo reta para superarse”

Sí se puede.

Por Dalila Arriaza

IN TEMPO: ¿Cómo vivió Karen el período de guerra en El Salvador?

Karen de O’Donnell: En El Cantón La Esperanza, en Olocuiltla, yo vivía en un bordo en el que se podía ver la autopista camino al aeropuerto, y teníamos toque de queda, cuando anochecía, nadie podía salir. Yo me recuerdo de todo eso. Aunque no vimos ningún acto de violencia, la guerra estaba muy presente. Fueron momentos muy tensos para nosotros. Uno se da cuenta que la situación es delicada.

IN TEMPO: ¿Es utópico o se puede soñar con que algún día hombres y mujeres tengan por igual cargos directivos, puestos importantes en instituciones públicas o que lideren proyectos grandes que trascienden?

Karen de O’Donnell: Sí se puede, es muy difícil lograrlo, pero se puede. Y nosotras las mujeres tenemos más desventajas, tenemos que probar que podemos, una y otra vez, luchar más. Lo básico siempre es la educación, y como mi abuelita siempre decía, “dime con quien andas y te diré quién eres”, uno nunca llega a la cima solo. Nunca. Uno tiene que luchar y rodearse de gente que lo reta para bien, para superarse, personas que nos suman: los mentores, amigos, el networking,  es muy esencial en los negocios, también en la vida cotidiana, la vida personal. Así es como yo he logrado lo que he logrado. Mi abuelita estaba en lo correcto (RÍE).

IN TEMPO: ¿Quién la apoyó y qué actores claves tuvieron participación en su desarrollo?  

Karen de O’Donnell: Mi inicio es cuando llegue a los Estados Unidos, yo no sabía ni una palabra en inglés o tal vez tres (RÍE), y tampoco las pronunciaba muy bien. Pero luchando, mis padres siempre han sido personas claves, ellos me dieron esa oportunidad. Lo que hicieron fue comprar una casita en un pueblo pequeño y seguro. Al ingresar a la escuela mi hermano y yo fuimos los únicos que no hablaban inglés y además los primeros en ser de otra raza, fue una situación muy dura. Pero la filosofía de “nadas o te hundes” me ayudó, así de fácil, y eso te hace esmerarte más. En verdad no tener opción te hace enfocarte mejor, y en la escuela tuvimos muchos retos porque  iniciábamos la adolescencia y eso es complicado, como también la inseguridad era grande por ser de otra nacionalidad.

Tuvimos muchos maestros que vieron nuestro esmero y nos apoyaron. Hubo una persona en especial que me ayudó, me guió. Ella me decía “en tan poco tiempo has aprendido el inglés”, tú puedes hacer mucho más. Transcurrido el tiempo ella me dijo que ya era tiempo de escoger una universidad y yo decía, apenas puedo entender lo que me están diciendo y ahora tengo que escoger algo a lo que me dedicaré toda la vida, era una duda que me causaba mucho estrés. Lo que sí sabía era que quería viajar, mi único sueño era conocer el mundo, y creía que la única manera de viajar era siendo aeromoza, desde muy pequeña quise serlo. Mi mentora creía en mí y así luego de pensarlo mucho fue como elegí la carrera de fisioterapia.

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