Cumplen la misión de neutralizar los ataques de bacterias, virus, hongos, parásitos, y más

De señales, alarmas y defensa

Por Dr. Aldo Hernández Aguilar

Signos y síntomas clínicos

Estamos acostumbrados a interpretar como enfermedades per se: la tos, los estornudos, las mucosidades nasales, la fiebre, el dolor, la diarrea, el vómito, la inflamación, etc. Las etiquetamos como situaciones de las cuales queremos librarnos, como una especie de maldición de nuestra debilidad humana.

De tal manera consideramos como “males” de los cuales deshacernos que las farmacéuticas se encargan de fabricar: antitusivos, antidiarréicos, antipiréticos (alivian la fiebre), antieméticos (alivian el vómito), antiinflamatorios con el fin de aumentar sus ventas a costa de la demanda de tales padecimientos.

Y, aunque cada uno de los signos ó síntomas citados, la mayoría de veces acompaña a una enfermedad, el mecanismo por el cual se produce es completamente fisiológico, es decir, es normal como parte de la salud de una persona. Dicho sencillamente, solamente un sano presenta tales signos y síntomas.

Cada uno de los signos y síntomas confirman la buena salud de una persona. Son las formas geniales con que nuestro sistema de defensas responde ante una agresión de algún agente ó del ambiente, sin las cuales no podríamos vivir y sucumbiríamos ante las agresiones en poco tiempo.

Cada uno de ellos representa una maravillosa señal de invasión de elementos extraños a nuestro organismo, y no solo eso, además son acciones efectivas instantáneas que cumplen la misión de neutralizar los ataques de bacterias, virus, hongos, parásitos, gusanos, insectos, etc, ya sea expulsándolos bruscamente (Tos, estornudos, mucosidades, vómito),  alterando su ambiente (Fiebre) ó atacándolos sin piedad químicamente (Inflamación).

Finalmente, ellos representan también, benditas alarmas, pilotos encendidos, que nos obligan a investigar cualquier alteración en nosotros, ya sea de origen externo o interno. Ejemplo de ello: los dolores musculares, dolor de cabeza, dolor abdominal, dolor de garganta, etc.

Por lo tanto, nuestra actitud ante tales providenciales avisos, debe orientarse a la búsqueda de la causa con su médico de cabecera, evitando la mala costumbre de anularlos como lo dictan algunos anuncios comerciales.

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