Karen Vásquez de O´Donnell, la escritora salvadoreña que vio a sus padres migrar

“Yo tenía un árbol de mango donde me subía,  lloraba, gritaba, extrañaba mucho a mi madre”

Por Dalila Arriaza

Hoy es escritora, seminarista, conferencista, toda una triunfadora. Pero la historia de Karen comienza en un pequeño cantón de Olocuiltla.

IN TEMPO: ¿Cómo pasa de una vida de muchas  limitaciones a todo un mundo de posibilidades?

Karen de O´Donnell: Yo crecí en el cantón Esperanza, de Olocuilta. Les debo todas esas oportunidades a mis padres, ellos migraron a los Estados Unidos, y por seis años, mientras mi hermano y yo crecimos sin ellos, aquí en el cantón Esperanza en Olocuiltla, nos dieron esa oportunidad de sacar nuestras visas y a los trece años nos llevaron a los Estados Unidos. Dándonos esa oportunidad de estudiar que tanto ellos soñaban para que nosotros saliéramos adelante.

IN TEMPO: ¿Cómo fue ese período sin sus padres no sólo por la separación sino también las limitaciones económicas?

Karen de O´Donnell: Fue muy difícil porque de seis a doce años es una edad muy tierna, muy vulnerable. Yo extrañaba muchísimo a mi mamá y sufría muchísimo por eso, me causaba mucho dolor. Yo tenía un árbol de mango donde me subía,  lloraba, gritaba, la extrañaba mucho, pues yo era muy cercana a ella.  Y era difícil la situación en nuestro país económicamente hablando, por la guerra.

Humildemente crecimos, siempre hubo limitaciones, pero nunca nos faltó el pan de cada día; íbamos al río a traer agua, íbamos al río a lavar ropa con mis ginas Balco (RÍE). Incluso a muy temprana edad, antes que mis padres migraran, mi mamá y yo vendíamos carbón en el mercado San Jacinto, también hacíamos aritos de botones;  mi padre, mi hermano, y mi abuelito sembraban maíz, teníamos algunos animales como vacas también, mis abuelitos eran  gente muy luchadora, campesinos trabajadores que nunca tuvieron la posibilidad de aprender a leer y a escribir.

Mi padre fue el primero en su familia en graduarse del bachillerato y empezó a ejercer como contador,  pero lastimosamente la situación de nuestro país no se prestó para que él prosperara en ese aspecto. Se vieron forzados a migrar  con ese anhelo de dar una oportunidad a mi hermano y a mí.

Esta historia continuará…

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