“La salud de un caserío, cantón, municipio, departamento y una nación entera”

De médico a paciente y viceversa (Parte I)

Por Dr. Aldo Hernández Aguilar

La relación entre un médico y su paciente es una interacción tan antigua como el ser humano mismo, independiente del formato y modelo. Éste contacto es una constante que determina la salud, no solo de un individuo y su familias, sino hasta de un caserío, cantón, municipio, departamento y una nación entera.

Dicha relación está determinada por las tradiciones, costumbres e idiosincrasia (Cosas propias y particulares de los seres humanos) de la sociedad específica donde se presenta, y también es un determinante, no solo de la salud, sino de las actitudes, palabras y conductas de las personas.

Además, es pertinente agregar que la relación entre un paciente y su médico -y viceversa- está influenciada directa e indirectamente (y hasta esencialmente) por las relaciones económicas de mercados imperantes, de tal manera que los roles que los médicos y pacientes juegan son marcados por los dictados de los flujos comerciales de un lugar específico.

Como ejemplo, ahora, en la práctica de algunas empresas y consultorios privados, el paciente es visto como un “cliente”, como un “consumidor” de los “productos” de salud, donde se establece una “competencia” de precios entre hospitales, centros de salud y consultorios. Los médicos se convierten en “estrategas de mercadeo”, y para aumentar su “demanda” de “consumistas” de su “producto”, se ingenian “descuentos”, “regalías de muestras médicas”, etc, asociándose con otras empresas, tales como farmacias, droguerías, laboratorios farmacéuticos, laboratorios clínicos, etc con el fin de mantener el “monopolio” de “consumidores” de salud.

Me he referido a lo anterior para demostrar la importancia de una relación médico-paciente. Sin embargo, dicha relación interpersonal especial, en nuestro país, se desarrolla predominantemente –y por la mayoría de la población- en nuestro sistema nacional de salud, es decir, en las unidades de salud, en las clínicas del ISSS (Instituto Salvadoreño del Seguro Social), en las clínicas de bienestar magisterial, hospitales etc. Y es en esos lugares, donde los minutos y hasta horas del contacto entre el paciente con su médico son cruciales para definir un buen porcentaje de probabilidad de mejora ó empeoramiento de su salud.

En nuestro contexto cultural de interrelaciones humanas de intolerancia, violencia y abuso generalizado (no solo en las consultas médicas, sino en todo tipo de interacción de los/as salvadoreños/as), es prioritario establecer un marco de conducta (en este caso: de salud)  adecuado en la resolución de problemas de salud-enfermedad. Y aún más, cuando las opiniones acerca de la atención médica, de instituciones de salud reconocidas, deja mucho que desear; asimismo, el comportamiento de muchos pacientes es inaceptable. Por lo cual, creo conveniente, brindar algunas sugerencias, como médico para los pacientes y como paciente para los médicos, para una relación médico-paciente útil en la restauración y preservación de la salud:

  1. Fortalecer un ambiente de cortesía y armonía mutua. Partiendo de la premisa, que tanto médico como paciente somos esencialmente iguales y nuestra diferencia es solo de función en la sociedad, el trato mutuo debe ser: a) cara a cara, b) cortés, c) considerado, d) respetuoso, e) empático (Sensible por los intereses del otro), f) ameno g) entendimiento h) transparente.
  2. Daré ciertos detalles de las cualidades antes mencionadas:

a) Cara a cara. Los/as médicos estamos obligados/as, a mantener, en la medida de lo posible, el contacto visual con el paciente, asimismo, como pacientes, debemos procurarlo, esto conlleva a un acercamiento, no solo científico, sino humano y facilita la apertura entre ambos.

b) Cortés. Los saludos, las palabras de asentimiento, la despedidas, las malas noticias, las explicaciones de males, las aclaraciones del tratamiento, etc, todo, todo debe ser adornado con cortesía, buenos modales, amabilidad, a pesar de los líos internos psicológicos de ambos, ese es el momento para reprimir nuestra expresión violenta de ira y dar paso a la urbanidad que provee de tranquilidad que tanto requiere nuestra sociedad.

c) Considerado. Al establecerse un contacto entre el paciente y su médico, dependiendo de la fecha, el día y la hora misma, debe recordarse que ambos tienen emociones y sentimientos que son el resultado de un ambiente determinado y que cada uno, respondemos diferente. Es decir, ambos, el médico y el paciente, podemos atravesar situaciones difíciles que moldean nuestras expresiones faciales, tono de voz, énfasis en las palabras, etc, por lo cual, debemos ser considerados y evitar ser áspero a la hora de emitir una queja, reclamo ó hasta recomendación. No olvidemos, que obligarnos a una sonrisa sincera para el/la otro/a, es una práctica que puede ayudarnos a lidiar con la tensión entre nosotros.

d) Respetuoso. Cuando se hacen del conocimiento del otro/a alguna reprimenda, queja, incomodidad, crítica, etc, debe mantenerse el respeto necesario entre los dos, con términos no ofensivos, no peyorativos (despectivos), no dañando susceptibilidades en temas delicados, como muerte, relaciones sexuales, religión, costumbres, etc. no olvidando que ambos son igualmente fundamentales en la resolución del problema de salud.

e) Empático. Tanto el paciente como el médico, ambos son actores cruciales en la prevención, curación y mantenimiento de salud. Además, ambos son potenciales víctimas de enfermedades y dolores, lo que implica que ambos pueden estar en un momento en el mismo lugar. Por lo tanto, al abordar una enfermedad, tanto en el interrogatorio, el examen físico, debe hacerse con identificación del dolor del otro/a, sin brusquedad, torpeza ó descuido, con el arte y decoro que el santuario físico amerita. Asimismo, cada paciente, debe hacerle saber a su médico, cortésmente, cuando se siente dañado en su integridad durante el desarrollo del interrogatorio y examen físico.

Continuaré detallando en la siguiente entrega.

Dr. Aldo Hernández Aguilar
Doctor en Medicina de la Universidad de El Salvador.
Profesor universitario de embriología, histología y neuroanatomía,  en Universidad de El Salvador.

One thought on ““La salud de un caserío, cantón, municipio, departamento y una nación entera”

  • enero 9, 2020 at 7:50 am
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    Me gustó mucho su artículo, Dr. Aldo. Bien acertado, tanto para paciente como médico.

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