Lo bueno, lo malo y lo feo de estar en la pandilla.

“Tienes que cambiar tu vida completamente, ser otra persona”

Por Dalila Arriaza

IN TEMPO: ¿Qué lo llevó a integrar las pandillas?

Ulises López (Nombre ficticio): Mi inicio en las pandillas fue a los trece años. Tuve una infancia en familia con mis padres y hermanos, pero con mucha violencia, problema de alcoholismo tanto en mi padre como en mis hermanos, eso fue provocando que mi actitud cambiara en mi hogar. Al inicio era una persona tranquila, temerosa, callada. Pero en mi escuela era alguien diferente, era rebelde, pasaba castigado, vivía haciendo desórdenes y era muy frustrante porque desde el momento en que yo salía de mi casa a la escuela cambiaba totalmente mi comportamiento y mi pensamiento.

Ese alcoholismo de mi padre fue tan fuerte que falleció por esa adicción. En ese momento yo ya tenía doce años ya había crecido un poco, pero siempre con todos esos años de violencia y los problemas de esa doble vida siendo tan joven. Mi padre ya no estaba y un día me enfrenté con mi hermano, tan grande fue el problema que mi madre casi sale lastimada. Por este problema me mandaron a vivir con mi hermana en otra colonia, como en el ´94, donde todavía empezaba a florecer el ambiente de la pandilla.

Llegué a esa colonia y empecé a involucrarme con ese tipo de amistades, a mis trece años. Pasé como un año con ellos, sin haber ingresado formalmente, pero andaba vacilando, entonces uno “ya sabe mucho” dicen ellos, así que tenía que ingresar a la pandilla.

Como ya sabía demasiado, vinieron los que estaban más arriba y me dijeron “ya es tiempo tú ya sabes demasiado, ya no te puedes hacer para atrás”.

IN TEMPO: ¿Qué era saber demasiado?

Ulises López: Saber demasiado es entender todo lo que se hace adentro, entender qué es un robo, una golpiza, una muerte, una orden, entender los puntos claves donde están armas y drogas, y recibir coordenadas, que son órdenes de las personas de más arriba.

Antes que tu mamá, antes que toda tu familia está la pandilla, si algún miembro de tu familia comete un error a ti te toca resolver ese error, y el castigo es la muerte. Para el tiempo en el que yo ingresé nos explicaban todo, incluso en ese momento te preguntaban “¿aceptas?”. Y uno no podía dar marcha atrás. En ese momento ya sabía cómo era el ambiente, cómo se caminaba, cómo se actuaba, cómo se trabajaba.

Ingresé normalmente, fui golpeado por dieciocho segundos por cuatro miembros de la pandilla; en ese tiempo los tatuajes eran ganados. Cada tatuaje era por una acción que uno había cometido; según el tamaño y el lugar del tatuaje, así era la gravedad de lo que uno había cometido. Un tatuaje puede decir que la persona puede ser un gran sicario, un tatuaje pequeño puede ser un robo, conseguir lo que la pandilla necesita, haberse enfrentado con otros, llegar a muerte y así, dependía.

IN TEMPO: ¿Cuál era su día a día dentro a la pandilla?

Ulises López: Un día dentro de la pandilla era así: salía temprano a rebuscarme, a corearme, a pesear o a robar, a conseguir para poder comer, drogado, alcoholizado a diario. Porque muchas veces se necesitaba para adquirir valor, para poder hacer lo que se hacía, confrontar con la pandilla contraria, viendo en todo momento como se podía conseguir dinero, estar al cuidado de las armas, la droga que se vende, la droga que se consume, estar pendiente de los otros miembros, como decíamos nosotros andar enseñando a jóvenes, instruyéndolos en lo que hacíamos para que la pandilla fuera creciendo más y más en la colonia, pues más miembros en la colonia significaba más miembros en la pandilla, y mientras más miembros, más ganancia. Ya se genera más protección, ya se generan más soldados para protegernos de la otra pandilla y pues así pasaba el día,  pues en la rebusca de conseguir dinero, consiguiendo lo que sea, drogándose, alcoholizándose, pendientes y por las noches cuidando la colonia.

Prácticamente no se duerme, pasamos en vela cuidando la colonia porque en las noches es más posible que se pueda hacer daño entre pandillas porque podemos ingresar a las colonias porque está más solo por lo tanto es más conflictivo. Así es el día más o menos en el que vivía alcoholizado, drogado, vendiendo droga.

IN TEMPO: Lo bueno, lo malo y lo feo de estar en la pandilla.

Ulises López: Lo bueno “quizáque somos una familia”, que todos nos cuidamos las espaldas. Pero cuando uno está dentro se da cuenta de que en realidad no es así, porque el engaño del que quizá está a tu lado, tal vez en realidad no está, porque ese temor de que te vayan a traicionar siempre existe. Las faltas que cometes, no te las perdonan, al principio todo eso no lo cuentan, pero eso talvez es lo único bueno, en mi caso, descubrir la verdad. Eso probablemente es lo bueno, pude ver y comprender que no es como a uno se lo pintan.

Lo malo, pues quizás todo, tener la misma rutina día con día, la necesidad de estar drogado o alcoholizado para que el día pase rápido, correr de las autoridades en todo momento, uno tiene que andar a la expectativa cada segundo en que de repente lleguen otras autoridades, o de repente llegan otras pandillas, que en cualquier momento puede suceder algo. Tener mucha tensión y tal vez no poder dormir muchas veces. Lo malo es también perder a nuestra familia por el rechazo, por el miedo que ellos sienten al saber que uno pertenece a la pandilla y que hasta ellos pueden llegar a obtener una desgracia. Somos totalmente discriminados por nuestra familia, no nos comprenden, y claro se les da la razón.

Y lo feo, pues son cosas muy graves. Llegar a quitarle la vida a una persona, llegar a hacer cosas que quizá no quieres, pero tienes que hacerlas por obligación y por tu propio bien. Robar, violar, matar, quitarle el amor a tu familia, porque también te obligan, porque ahora la familia son ellos, eso sería lo feo.

Uno mismo  se aparta de la sociedad, porque uno se mete en una cajita y esa cajita es tu mundo y lo demás no importa. Lo feo es que tienes que cambiar tu vida completamente, ser otra persona, ser diferente.

Espere la segunda parte de esta historia de vida.

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