Hasta donde tú lo permitas

“ Que lo que aprendamos de los miedos es saber que crecerán y afectarán nuestra existencia ”

Por Katya Maldonado

Llega el día en que al fin puedes decir “quiero ser libre”, sin afanes ni tormentosos miedos que al final de cuenta, matan las ilusiones y el disfrute pleno de la vida.

Un día escuché que el miedo en la mujer es como un monstruo apabullante que la limita y la deshereda de bendiciones y triunfos. Es cierto, no hay mejor descripción que esta, para dibujar el por qué no alcanzamos aquello que hemos anhelado, quizá desde que éramos niñas.

La mayor parte de los miedos que tenemos se refieren a situaciones o cosas que puedan pasar en el futuro y mientras estamos con miedo de lo que puede llegar a pasar, vivimos un amargo presente. El miedo nos hace perder el control de las cosas y la única manera de liberarnos es afrontándolo.

Pero cuando comprendemos que el miedo es solo una perturbación mental que nosotros mismas atraemos y cobijamos en nuestro ser, -miedo a envejecer, miedo a quedarnos solas, miedo al qué dirán, en fin, excusas para tener miedo siempre habrán-; hasta entonces estaremos convencidas que la lucha contra los medios no es con otros, es una lucha con nosotras mismas.

Un total de 365 veces, la Palabra de Dios, nos menciona la frase “no temas”; el Creador que nos conoce a cada una, se aseguró que cada día del año, estuviéramos convencidas que no tenemos por qué vivir asustadas y escondiéndonos de lo que puede llegar a ser.

Hoy, cerremos los ojos, miremos hacia adentro, veamos la fuerza y el valor que tenemos en cada latido del corazón y descubramos que podemos tener fácilmente la salida:

Primero, identifica tus miedos,háblalos con quien tengas confianza de hacerlo.

Segundo, sacúdete los pensamientos negativos, no pasarán a más si tú NO lo permites.

Tercero, sacúdete todo ser que te impregna malas vibras, rodéate de gente genuina, sincera, que está dispuesta a trabajar por ser cada día mejor.

Cuarto, ponte un ¡hasta aquí! Aunque nunca estaremos exentos de ser acechados por los miedos, debemos de eliminarlos de inmediato, para que no nos limiten, no nos aten, ni mucho menos nos atormenten, afectándonos física, emocional o espiritualmente.

Que lo que aprendamos de los miedos es saber que crecerán y afectarán nuestra existencia, hasta donde nosotros mismos permitamos.

La autora de este artículo, Katia Maldonado, es Comunicadora organizacional, apasionada por las causas sociales y derechos de la niñez; esposa y madre; amante de la fotografía y los escritos que motivan y transforman.

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