La mula de Don Chevo

Don Lencho que está pensando comprar una mula y Don Chevo  que quiere deshacerse de su mula.

Por Matías Ramírez

En un lindo lugar de nuestra tierra, de calles hechas a “puro azadón” y un  olor a tierra mojada después de las primeras lluvias de mayo, se encontraron dos viejos amigos, Don Lencho que está pensando comprar una mula y Don Chevo  que quiere deshacerse de su mula. Después del acostumbrado apretón de manos, empieza una conversación más o menos así:

Don Lencho dice, “lástima que tu mula se vea tan enferma, espero te aguante unos días más”. Don Chevo responde, “¿enferma? ¡en lo absoluto Lencho! Está perfecta, solo poniéndose un poco en forma. La verdad es que no vendo la mula, es prácticamente un miembro de la familia. La cuido mejor a ella de lo que cuido a mi mujer.

Después de unos minutos de silencio como reponiéndose de la ofensa, lanza su estrategia de venta. “Es tan inteligente, uno le habla al oído y ella hace todo lo que uno le dice que haga”. Don Lencho un poco incrédulo, dice: “excelente, Chevo, ¿puedes hacerme una demostración?”

Percibiendo que su estrategia va bien, Don Chevo hace gestos  de desinterés y luego con aparente desgano comienza su demostración. Se acerca a la mula y le levanta la oreja derecha y en voz baja le dice:” camina tres pasos hacia adelante, detente, camina dos pasos a la izquierda, detente, camina dos pasos a la derecha, detente, camina tres pasos hacia atrás,  detente, di que sí con la cabeza. “inmediatamente Don Chevo termina las instrucciones, la mula hace exactamente lo indicado incluyendo movimientos hacia arriba y hacia abajo con la cabeza en señal de afirmación como la parte final de la instrucción.

Esto es increíble – y pensar que las mulas son muy conocidas por ser más burras que las burras –  a Don Lencho no le queda más que hacer la compra y rápidamente es el nuevo dueño de la mula.

Ansioso Don Lencho se dirige a su casa para mostrarle la nueva adquisición  a su esposa. Cuando llega su casa y le cuenta lo ocurrido a su esposa, la mujer explota gritando lo estúpido que tiene que haber sido para despilfarrar los ahorros de esa forma. “Devuelve a Chevo esa mula inútil inmediatamente y recupera nuestro dinero” dice la mujer.

“¡Cierra la boca mujer! ¡esta mula es más inteligente que tú! ¡observa esto! Don Lencho levanta la oreja derecha a la mula y le da las mismas instrucciones que Don Chevo; la mula se queda quieta. Intenta con la oreja izquierda; tan poco hace nada. Nuevamente intenta con la oreja derecha, y la mula deja salir un abundante gas y le da una patada.

Es entonces que Don Lencho ve a su esposa explotar como nunca y, la mula pronto está de regreso en la casa  de anterior dueño. Don Lencho le dice a Don Chevo que le quiere devolver la mula, Don Chevo le responde,” por supuesto, yo no quería venderla, pero dime, ¿qué paso?” Don Lencho le cuenta la triste historia, incluyendo la vergüenza que la mula le había hecho pasar con su esposa.

Con expresión de enfado en su cara Don Chevo se da una palmadita en la frente, va hacia un montón de leña, toma un trozo de madera, vuelve a la mula y le da un pequeño golpecito entre los ojos. Luego le dice a Don Lencho que intente nuevamente y, ¡sorpresa! La mula hace exactamente lo que Don Lencho le dice que haga.

Ahora Don Lencho está satisfecho nuevamente. “Pero” dice, “una cosa más, ¿qué significa eso del leño y pegarle en la cabeza?

“Hahn” dice Don Chevo. “Bueno, la mula hará cualquier cosa que le digas al oído, pero…primero tienes que hacer que te ponga atención”.

Don Lencho todavía trata de descifrar la teoría de “atención al momento presente…”


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