La denuncia ciudadana debe ser más intensa

Por Claudia Ramírez

Aún recuerdo con mucha tristeza un caso de violencia de mi colonia, la vida de una mujer terminó a manos de su compañero de vida en su casa, dejando a dos niños en la orfandad, los cuales desde ese día hasta hoy están bajo el cuidado de su abuela materna. Lo más lamentable es que el autor de este horrible crimen ya está libre, argumentando que confesó su crimen y que él mismo se había entregado.  Según el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer ISDEMU, de enero a agosto del presente año se atendieron entre 1,063 a 1,453 mujeres que presentaban violencia de género. Muy preocupante, pues pudieran terminar en feminicidio.

            Esto nos lleva a sentirnos vulnerables, menospreciadas al ver los dictámenes que las autoridades emiten. Nos lleva a pensar que no tiene caso denunciar, pues al final el beneficiado en algunos casos es el agresor. ¡Totalmente inaceptable!

            Pero no todo está perdido, aún podemos hacer algo al respecto. Lo primordial es hacer conciencia a todas las mujeres a que conozcan sus derechos, las leyes a nuestro favor, y crear grupos de apoyo en las comunidades para que aprendamos a identificar aquellas cosas que pueden llevarnos a sufrir violencia de cualquier índole. La denuncia ciudadana debe ser más intensa, la presión de la sociedad debe ser más fuerte. Debemos sumarnos a esta causa que puede salvar vidas en todo tiempo y no solo sentirnos solidarias o solidarios un día o un mes determinado.

            Así como el caso de la chica de mi colonia, hay miles de casos en nuestro país. Muchas familias hemos sufrido en carne propia la muerte de alguien cercano y lo más lamentable es que no hemos logrado que se haga justicia. Pero el avance lo vamos a lograr informándonos lo más que podamos, allegándonos a aquellas instituciones que están obligadas a atender a cada mujer que sufre por algún tipo de violencia. La Ley Especial Integral para una Vida libre de Violencia para las Mujeres detalla aquellas instituciones a las que podemos recurrir y pedir la ayuda necesaria.

            ¡¡¡Ánimo, podemos cambiar el rumbo de la realidad de nuestro país respecto a este flagelo!!!

Claudia Ramírez, autora de este artículo es Licda. en Administración de empresas, y madre de dos hijos. Claudia confía en que Dios desea para nosotras las mujeres, una vida justa, libre y sin violencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *