Sueña con dar a sus padres una vejez tranquila

“Mi meta es alcanzar un doctorado, una buena familia y mi Restaurante”
 

Por Dalila Arriaza

IT: ¿Cómo es un día a día en tu lugar de estudios?

Carito Santamaría: En Ostelea que es la Universidad donde estudié el Master en Organización de eventos, habíamos de muchas nacionalidades, todos bajo un mismo objetivo, culminar el master. Un día a día era muy divertido, ya que nos mostrábamos cómo era la vida en otros países, las culturas,  gastronomía, las familias de cada uno, de alguna experiencia, de lo especial que era cada país. Teníamos que adaptarnos a la forma de hablar de cada uno, porque si bien es cierto hablamos castellano todos, pero muchas palabras son diferentes para pronunciar o inclusive su significado. 

Teníamos que poner mucha atención en las clases u exposiciones, ya que muchas veces terminábamos perdidos en las explicaciones, yo por ejemplo jajaja. Tenía compañeros de Colombia, Ecuador, México, Perú, Chile, España, Rusia, Italia, y Costa Rica. Al inicio algunos sí me guardaron distancia, ya que al presentarme dije mi nacionalidad (algo que jamás he negado, ni negaré), cuando el tiempo iba pasando se acercaban a preguntarme el problema social en el que vivimos, no preguntaban si había lugares bonitos, o qué poder visitar si algún día viajaban al país… no, sólo querían saber cómo es lo de las pandillas en el país, y decían que era un país muy pequeño con mucha violencia. Siempre hablé bien de mi gente y mi país, y los invitaba a visitarlo cuando hicieran planes de viajes.

IT: Si ves hacia atrás, ¿qué piensas de la inversión que tu familia hizo en tu educación?

Carito Santamaría: Más que la inversión, pienso en el sacrificio que como familia nuclear hemos hecho, soy hija única, pero eso no ha hecho que todo se me dé a manos llenas; siempre me enseñaron que todo lo que quisiera, si estaba en las posibilidades económicas me lo ganaba a base de buenas notas y buen comportamiento. Por ejemplo, siempre me fascinó  el fútbol, practicaba mucho ese deporte, y cuando me comportaba mal o salía mal en las notas mis padres me castigaban y no me dejaban salir a jugar (RÍE). Por eso siempre trataba de hacer lo que me correspondía como hija, para poder salir a jugar con mis amigos de la comunidad, así mismo la separación de mi madre desde los 15 años ha sido dura, ya que el sacrificio de la distancia para un mejor futuro no es fácil, y eso me motiva a no rendirme ni defraudarlos en los años que hemos estado separados mi padre y yo, de mi madre.

IT: ¿Sigues con esa misma pasión por aprender?

Carito Santamaría: Hoy más que nunca pienso en el futuro de mis padres, el poder devolverles lo que ellos han hecho por mí todos estos años, desde una buena educación en casa y en la escuela hasta el sacrificio de la distancia para darme lo mejor que han podido y que no nos falte lo necesario del día; quiero darles una vejez tranquila y sin preocupaciones, formar una buena familia y poder vivir en paz  y tranquilidad con Dios y con mis seres queridos.

IT: ¿Sientes que encontraste tu camino?

Carito Santamaría: Sí, no es lo que imaginaba, pero siento que estoy en el camino correcto, tanto con Dios como en mi vida personal, siento que estoy haciendo bien las cosas y hasta donde Dios me lo permita no dejaré de luchar.

IT: ¿Planes a futuro?

Carito Santamaría: Si las cosas se me dan académicamente, mi meta es alcanzar un doctorado, personalmente una buena familia y lograr lo que al inicio te comenté, “Mi Restaurante”.

IT: ¿Qué dices a los jóvenes que ahora estudian en la universidad? ¿Es necesario salir de la zona de confort?

Carito Santamaría: Sí, el miedo a salir de la comodidad muchas veces no nos deja avanzar, no queremos salir de la rutina y nos sentamos a ver cómo el mundo nos come poco a poco; si no salimos de donde estamos acostumbrados a estar y aceptamos los desafíos de la vida, no sabremos de lo que somos capaces. Somos jóvenes y capaces de hacer del país, un país mejor.

IT: ¿Qué significa El Salvador para ti?

Carito Santamaría: “El Corazón de mis raíces”. Nací en El salvador, el país más pequeño de Centroamérica, pero con gente de corazón grande, humilde, trabajadora y luchadora. Sabes, no apreciamos nada, hasta que no lo tenemos, y en la distancia, aprecias pequeñas cosas del país que no le tomabas importancia cuando estabas en él. Como dice el maestro Álvaro Torres en su canción: “hacía tanto que no me detenía a contemplarte, que había olvidado hasta la sensación de disfrutarte… “mi Patria Querida”.

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