“El mundo digital ha venido a darle un aire a los periodistas emprendedores”

“La supervivencia de estos medios dependerá de su capacidad para encontrar un modelo de negocios en el que el público sea partícipe y financie el periodismo de contenido y a profundidad que tanto reclama”, expresa Andrey Araya.

Por Dalila Arriaza

In Tempo: Hablanos de la publicidad oficial, ¿beneficia a unos pocos, o es equitativo con los medios alternativos, participativos, o digitales?

Andrey Araya: En Costa Rica tenemos un problema importante con eso: la publicidad oficial se concentra en grupos que aglutinan la mayor cantidad de medios, tanto en la televisión, Internet, prensa escrita y la radio.

De acuerdo con el Primer Informe sobre el Estado de la Libertad de Expresión, publicado a inicios del 2018, entre el 2015 y el 2016, un 41.8% de la publicidad oficial se concentró en las dos televisoras más grandes del país.

Esto tiene varias consecuencias. Por un lado, la concentración de la pauta del Estado en estos pocos grupos tiende a dejar por fuera los pequeños emprendimientos informativos, como los que mencionas.

El otro es que le otorga demasiado poder al gobierno de turno para ejercer presión sobre la línea editorial, si así lo quisiera. Aquí tuvimos un caso en el que un banco estatal retiró la publicidad pautada a un reconocido medio debido a que este publicó notas negativas sobre la entidad financiera. Este fue un caso muy mediático, pero no sería de extrañar que otras presiones se hayan ejercido sobre medios menos fuertes y que no hayan trascendido.

IT: ¿Cómo hace un medio pequeño para sobrevivir financieramente? (Suelen desaparecer rápido por crisis financiera, o cambian de contenido para sobrevivir…)

Andrey Araya: Costa Rica normalmente ha tenido presencia de muchos medios regionales que brindan un espacio informativo sobre las problemáticas de las comunidades que no son cubiertas por los grandes medios.

Estos pequeños emprendimientos dependen, en gran medida, de la pauta generada por el comercio local. Son empresas que trabajan a contrapelo desde el punto de vista económico, por lo que no es raro ver que desaparezcan después de un par de años, si bien es cierto hay otros que han pervivido porque ya tienen un nicho de público fiel.

Pero el mundo digital ha venido a darle un aire a los periodistas emprendedores. Ahora no necesitas invertir en un edificio o una gran prensa para imprimir tu periódico. Como docente, he visto que hay un auge de jóvenes, muchos de ellos aún estudiantes de periodismo, que montan su propio medio con poco más que un perfil de Facebook y la pasión por el oficio.

Hay otros medios regionales digitales un poco más sofisticados, como La Voz de Guanacaste, que cubre las problemáticas de esta provincia costera, que han apostado al periodismo de investigación, a la innovación en la manera de presentar sus productos periodísticos y al llamado a su público para financiar investigaciones que le interesen.

Creo que la supervivencia de estos medios dependerá mucho de su capacidad para encontrar un modelo de negocios en el que el público sea partícipe y financie el periodismo de contenido y a profundidad que tanto reclama.

Y sé que es más fácil decirlo que hacerlo; veamos el reciente caso del cierre de la edición digital para Latinoamérica del New York Times. Pero esta es solo una experiencia de muchas que pueden ensayarse.

IT: ¿Enfrentan el fenómeno de la desinformación en las redes sociales?

Andrey Araya: Esta pregunta es interesante, porque nunca en la historia de la humanidad habíamos estado tan informados ni con tanta capacidad para compartir la información.

Creo que el problema pasa por dos tamices correlacionados: la educación del público y la selección de los contenidos en las redes sociales.  Un analista aquí dice que la ciudadanía no solo ejerce la democracia con el voto, sino también con el uso adecuado de la información.

El problema es que el ciudadano no está educado para discernir lo relevante en medio del flujo casi infinito de información con el que es bombardeado diariamente. Se supone que para eso está el periodista, pero debemos ser humildes y reconocer nuestros límites: a nosotros también nos sobrepasa la oleada de información de la era digital.

Esto implica que debemos tener una ciudadanía de cada vez mejor calidad, con las herramientas cognitivas y tecnológicas necesarias para filtrar la información y poder hacerse una idea menos difusa y fragmentada del mundo. Y esto nos beneficia a los periodistas, ya que un público más educado exigirá un periodismo de mayor calidad, que sabrá seleccionar la sustancia dentro del gran collage de las redes sociales.

IT: ¿Qué pasos deberían dar los gobiernos en materia de protección a las y los periodistas? (Para garantizar verdaderos progresos en el tema)

Lo primero es subsanar todas las limitaciones que en cuanto a libertad de expresión y de prensa haya en la normativa. Si se analiza con cuidado cualquier marco jurídico, es posible que encuentres artículos por aquí y por allá que, de una u otra manera, representan obstáculos para el libre ejercicio del periodismo. Son como pequeños duendes que no hacen un monstruo, pero que constituyen herramientas peligrosas para gobiernos con tintes autoritarios.

Pero hay otra cosa con lo que el poder puede contribuir, y es algo difícil de ver ya que no se trata de emitir una ley o destinar fondos a la protección de los periodistas.

Se trata de algo a nivel de discurso. Si hay algo nocivo para el periodismo es que los políticos intenten hacer ver a los medios de comunicación como enemigos, como esos entes capciosos e interesados que defienden intereses tras una mampara de objetividad. Y es precisamente lo que ha estado pasando con el ascenso al poder de las corrientes conservadoras.

Gobernantes como Trump, Bolsonaro, Putin, el mismo Bukele en cierta medida, elaboran discursos de confrontación con los medios en los cuales estos últimos figuran como los que adversan el orden y la paz social.

Es urgente que los políticos entiendan que una prensa sólida e independiente es fundamental para el buen funcionamiento de cualquier democracia.

IT: La academia, ¿cómo evalúas el papel que juega en la preparación de periodistas y comunicadores en general en Costa Rica?

Andrey Araya: En Costa Rica, hasta inicios de los años 90, había una presencia de periodistas empíricos muy fuerte. Pero con el surgimiento de más universidades (especialmente privadas) que ofrecían esta carrera, el periodismo comenzó a profesionalizarse a un ritmo acelerado.

Sin embargo, no ha sido fácil para la academia dar este salto. En estos momentos hay un debate aquí con respecto a una jurisprudencia surgida en 1985 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que dice que el país no puede poner restricciones al ejercicio periodístico a quienes no cuenten con el respectivo título universitario.

Si bien esto permite que en Costa Rica cualquiera pueda ejercer como periodista, aunque no haya pasado por un aula universitaria, la realidad es que el mercado laboral está primando la preparación académica de los periodistas y comunicadores que contratan.

Creo que el papel de la academia es velar porque sus planes de estudio se adecuen, con la velocidad que les sea posible, para preparar a sus estudiantes con respecto a los retos de la comunicación moderna. No es posible que hoy un estudiante de periodismo no reciba cursos sobre plataformas digitales, sobre manejo de la comunicación en situaciones de crisis, sobre el uso de las nuevas tecnologías y el lenguaje multimedia, sobre gestión empresarial para comunicadores.

IT: ¿Se puede hablar de estabilidad laboral para el gremio de periodistas? ¿O hay hostilidad laboral de algún lado?

Andrey Araya: Costa Rica está pasando, en términos generales, por una situación muy complicada en cuanto al empleo.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), desde el 2017, la tasa de desempleo viene en aumento, hasta situarse actualmente en un 12%, la más alta en los últimos 10 años. Si le sumamos la tasa de empleo informal, un 46.3%, al segundo trimestre de este año, y la desaceleración económica, vemos que realmente hay motivos para preocuparse.

Al primer trimestre de este año, el desempleo de los profesionales en periodismo alcanzaba el 22%, cifra que supera por mucho la media nacional. Es una de las profesiones más afectadas por el desempleo en nuestro país. La reducción en la publicidad en los medios impresos y el estancamiento en los digitales, ha golpeado mucho la estabilidad laboral de los periodistas, que han tenido que enfrentarse a las reducciones de planilla a las que se han visto obligados los medios, inclusive los más fuertes y tradicionales, para sobrevivir.

Sin embargo, hay que agregar otros matices. Estos índices se reducen sustancialmente cuando el periodista se preocupa por ensanchar su perfil profesional, se especializa y adquiere competencias y habilidades que lo hacen más atractivo en el mercado laboral; es decir, que pasa de ser un simple periodista a un comunicador integral.

De acuerdo con datos del Observatorio Nacional de Profesiones, con datos recopilados al 2016, el 92.6% de los graduados de licenciatura en las diferentes universidades del país, contaban con empleo al momento de la encuesta.

A esto podemos sumar un hecho reciente. El Consejo Nacional de Salarios, que fija los salarios mínimos para el sector privado, eliminó de la tabla salarial un rubro de disponibilidad del 23% que era específica para los periodistas. Con esto se ha equiparado nuestra categoría a la de bachilleres y licenciados de otras carreras, lo que borra las especificidades en función de las extensas jornadas y situaciones de riesgo que son propias del ejercicio periodístico.

IT: ¿De qué beneficios sociales goza el periodista en Costa Rica?

Andrey Araya: Los periodistas en Costa Rica no gozamos de beneficios sociales diferentes al resto de la población. Si logras emplearte en un medio, una agencia, o un departamento de comunicación de alguna empresa o institución, tendrás acceso, como cualquier trabajador, al seguro social, póliza de riesgos, etc.

Ahora bien, sí contamos con el Colegio de Periodistas y Profesionales en Comunicación (COLPER), que tiene por misión velar por el correcto ejercicio profesional de sus agremiados, pero que también implica ciertos beneficios, como un fondo de mutualidad, becas y el ofrecimiento constante de cursos y talleres de actualización profesional.

IT: ¿Viven la proliferación de fake news en Costa Rica?

Andrey Araya: Sí, y de manera muy intensa. Es un fenómeno al que no hemos escapado. Ahora mencioné algo sobre la posmodernidad, que ha venido a trastocar los criterios modernos de verdad y realidad, vistos ahora como difusas, líquidas, sin asideros, algo ya observado por el sociólogo Zygmunt Bauman, y que ahonda en su concepto de la modernidad líquida.

El poder de arrastre de las noticias falsas, que siempre han existido, se amplifica con el advenimiento de las redes sociales. Hay un cambio sustancial en los hábitos de consumo de información de la gente: la necesidad de inmediatez y acumulación de estímulos informativos (ya no solo de simples datos y hechos) se ha combinado con una necesidad casi incontrolable de interacción y difusión por parte de los usuarios de las redes sociales.

En este vertiginoso trasiego de información, muchas veces se pierde el criterio para definir qué es relevante, o qué es cierto y qué es falso. En ese terreno han incursionado algunos de nuestros medios, con iniciativas de verificación de hechos (fact checking), dedicadas a informar a su público no solo de la falsedad de ciertas publicaciones periodísticas (o que se hacen pasar como tales) sino también de las imprecisiones, omisiones y mentiras en el discurso oficial de gobierno.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *