La hemodiálisis como tratamiento para la insuficiencia renal en la niñez

La niñez a nivel mundial no se escapa de sufrir de insuficiencia renal

Por Iris Duarte

La niñez a nivel mundial no se escapa de sufrir de insuficiencia renal, que se desarrolla por diferentes factores algunos de ellos son: por enfermedad poliquística (es una condición que genera el desarrollo de quistes rellenos de líquido en ambos riñones), obstrucción o estrechez de la uretra, que  afecta solamente a los varones

Los riñones juegan un rol importante en el cuerpo, actuando como los filtros del cuerpo, ayudan a controlar los niveles de agua y a eliminar impurezas a través de la orina. También ayudan a regular la tensión arterial, la producción de glóbulos rojos, y los niveles de calcio y minerales, cuando dejan de funcionar adecuadamente se da la insuficiencia renal, para ello está la hemodiálisis.

¿Qué es la hemodiálisis?

La hemodiálisis (HD) es el proceso físico-químico mediante el cual se produce un intercambio molecular entre dos soluciones separadas por una membrana semipermeable. Con sus diferentes variedades constituyen técnicas de depuración extra-renal de implantación casi universal, actualmente indispensables en el manejo del daño renal agudo en la infancia y una alternativa eficaz para el tratamiento de la enfermedad renal crónica avanzada en la niñez; que en manos especializadas y en centros de tercer nivel, sirven de apoyo a otras terapias de reemplazo renal crónico en la infancia como son la diálisis peritoneal domiciliaria y el trasplante renal.

Existen dos tipos de métodos de depuración artificial de la sangre, la hemodiálisis y la diálisis peritoneal, esta última, en general, más usada en la niñez con enfermedades crónicas de los riñones.

La hemodiálisis precisa de una bomba que impulsa la sangre para que pase a través de una membrana encargada de filtrarla. Se conecta al organismo a través de una fístula localizada, generalmente, en el antebrazo. La fístula se hace mediante cirugía, uniendo una arteria y una vena (fístula arteriovenosa). Necesita un tiempo desde que se crea hasta que se puede utilizar, suele ser duradera y con pocas complicaciones.

Si los vasos sanguíneos del antebrazo no son adecuados, el cirujano puede colocar un tubo sintético en su lugar (injerto). La sangre que sale por la vena llega a la máquina para ser filtrada y, una vez limpia, se devuelve al organismo a través de la arteria. Cuando no se puede realizar esta fístula o la hemodiálisis se realiza de forma urgente, el tipo de acceso es un tubo (catéter) que se coloca en venas de mayor grosor (generalmente en el cuello o la ingle) y que se conecta directamente a la máquina de diálisis; se puede usar inmediatamente, pero tiene mayor riesgo de infección u obstrucción. Por ello se utiliza durante poco tiempo.

La diálisis peritoneal emplea como filtro el peritoneo, la membrana que cubre a los intestinos dentro del abdomen y que consta de abundantes vasos sanguíneos. Para ello se coloca mediante una cirugía sencilla un catéter (tubo) dentro del abdomen, con salida cercana al ombligo, por donde se introduce el líquido de diálisis. Este permanece un tiempo dentro del abdomen y se encarga de atraer las sustancias de desecho, que posteriormente se eliminan junto con el líquido introducido a través del mismo catéter. A cada entrada y salida de líquido se la denomina intercambio.

La técnica de hemodiálisis puede tener complicaciones que, en general, no interrumpen el tratamiento:

Bajada de tensión arterial durante la filtración. Es la más frecuente. Se trata disminuyendo la velocidad de la filtración y con aporte extra de suero intravenoso.

Reacción alérgica a alguno de los compuestos de las membranas de diálisis, que se pueden presentar como picor o urticaria.

Dolor de cabeza, náuseas, vómitos y dificultad respiratoria de forma transitoria.

Embolismo gaseoso.

Infecciones o trombosis del acceso vascular.

Otras complicaciones debidas a la falta de producción de algunas sustancias por el riñón, como el déficit de crecimiento, de glóbulos rojos de la sangre o de vitaminas, se pueden tratar con medicamentos.

Las posibles complicaciones de la diálisis peritoneal son la infección de la cavidad del abdomen (el niño puede tener fiebre, dolor abdominal y el líquido que se extraiga ser turbio), la salida de líquido entre la piel y el tubo, el desplazamiento del catéter y la infección del orificio de salida del catéter. Estas complicaciones requieren tratamiento en el hospital.

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