¿Por qué un funcionario público después de ser electo se olvida de la gente?

El diputado independiente Leonardo Bonilla expresa que “no hay que dejarse endulzar por el cargo y los privilegios que este representa”

Por Dalila Arriaza

IT: ¿Cuál es su mayor acierto? si hace una retrospectiva y dice “esto fue muy bueno, muy atinado…”

Diputado Bonilla: Hay algunos aciertos no totalmente míos, sino aciertos en los que he participado acompañando  las propuestas de la población salvadoreña. Lo principal es haber obtenido una posición de influencia. Si bien es cierto, somos 84 diputados y yo represento un voto que no genera un peso aritmético en las decisiones de la Asamblea Legislativa, pero sí genera cierta influencia; y aunque matemáticamente no pueda influir en las votaciones, dejo una marca en la opinión de lo que sucede en la Asamblea Legislativa. Como por ejemplo: en el caso de las elecciones de segundo grado, particularmente como las de la Corte Suprema de Justicia. Allí se hizo como siempre se ha hecho, esos arreglos entre partidos políticos, se dieron esas reuniones a puerta cerrada; no estoy juzgando a los magistrados; también sus acciones hablarán por ellos.

Pero el proceso de criterio fue totalmente viciado, la elección se llevó a cabo acá y mi voto fue intrascendente para que se hiciera lo que los partidos políticos querían. Sin embargo, esa posición que yo plantee en su momento quedó fijada y la gente ha advertido lo que realmente sucede en la Asamblea Legislativa, y eso pasa en cada una de las posiciones que yo doy. El hecho de tener una voz que influya y que realmente venga reforzada por el pensamiento de la población es importante. No quiero decir que soy el único que tiene la representación de la población, me han criticado eso, pero, cada diputado da cuentas de su trabajo, si realmente representa los intereses de la población o no; yo creo que sí lo hago y la población será quien lo avale o no.

IT: ¿Qué canales tiene usted de comunicación con la población?

Diputado Bonilla: Es lo más directo posible, las redes sociales las ocupo mucho, pero no son el medio más directo, sino el contacto cara a cara. Esta oficina está abierta, difícilmente puedo atender a todas las personas, pero si coincido en algún momento en horario con alguien que viene a buscarme o si se agenda, las puertas siempre están abiertas. 

De hecho, yo publico cada vez que recibo a alguien por el tema de transparencia. Aclaro quién vino, a qué vino y qué se conversó en la reunión. Como diputado también provengo del esfuerzo de la sociedad civil, porque yo estuve muy involucrado en procesos de incidencia política desde la sociedad civil, desde antes de llegar a la Asamblea Legislativa.

IT: ¿En qué proceso participó desde la sociedad civil? 

Diputado Bonilla: Justamente las elecciones de segundo grado, el tema que yo bastante he cuestionado acá y es uno de los principales que me motivó también a participar, porque ha sido muy cuestionado. Diferentes organizaciones de la sociedad civil presentábamos piezas de correspondencia a esta Asamblea Legislativa desde antes que yo fuera diputado, con tal de que se hicieran reformas al  reglamento interno de la Asamblea Legislativa, que se pudieran hacer  más transparente los procesos de elecciones de segundo grado. No necesariamente hay que ser diputado para influir, pero es el medio más directo; el tema de las elecciones de segundo grado es un tema que ha ocupado mucho mi agenda y senté postura sobre ello.

IT: ¿Qué lo motiva a cumplir con las exigencias de la población? Una de las quejas sobre los diputados suele ser: “Nosotros lo elegimos, llegó al poder y luego se olvidó de nosotros…” 

Diputado Bonilla: Es bastante importante esa pregunta, me la han hecho en repetidas ocasiones: ¿qué me lleva a quererme apegar a los objetivos? Primero, ver las injusticias que se dan en este país, pues yo soy un ciudadano antes que un funcionario y antes que diputado. Fui un ciudadano que criticó las situaciones del país, la corrupción me generó indignación, impotencia y dije “esto tiene que cambiar”. Y volverse a convertir en lo mismo, no,  porque rompería con los principios éticos que rigen mi vida; incluso en mi familia me dijeron: vos invertís mucho tiempo en andar en la Asamblea Legislativa proponiendo que se reforme el reglamento para elecciones de segundo grado, proponiendo consulados, tratando de hacer algo por tu país, pero eso no genera ingresos económicos. Sin embargo, yo lo hacía por la misma razón que lo hago hasta este momento, con el sueño que en algún momento el país cambie de rumbo.

Yo tengo una familia que vive en éste país, que sufre las necesidades que sufrimos todos: la inseguridad, tengo familiares que no tienen un empleo, que no tienen acceso a la salud… y si yo vengo a favorecerlos, entonces dejó en segundo plano a mis amigos, vecinos y familiares; creo que no es esa la lógica. Es difícil oponerse en el pleno legislativo a algunas posiciones, y enfrentarse a un sistema que ya va sobre ruedas en una forma incorrecta, pero contra eso yo voy a luchar dentro de lo que pueda. 

Algunas veces el sistema termina absorbiendo a aquellas personas que no están firmes en lo que son y cuando llegan a esos cargos se dejan endulzar por  el cargo y los privilegios que representa. Yo lo dije en su momento, ¿por qué un funcionario público después de ser electo se olvida de la gente? Porque su estatus cambia, no sólo hablamos del estatus económico, ya él no sufre de inseguridad, porque ya no vive en una zona insegura, no sufre de desempleo, porque esta persona ya está en un cargo público, no sufre el problema de salud porque ya tiene los recursos para hacerle frente a las enfermedades, o tiene el privilegio de un seguro privado. Todas estas necesidades por las que en un momento luchó, ya no las percibe. 

Cuando uno ya no percibe esas necesidades, ya no es lo mismo verlas por televisión que sentirlas. Uno tiene que mantener los pies en la tierra y estar cerca de la gente que tiene esas necesidades, y eso te va a hacer siempre seguir con la misma sensibilidad y no decaer. El problema es cuando yo me aleje de la población y me aleje de esa necesidad, por pensar que el país está mejor sólo porque yo ya voy a estar mejor. Todo funcionario debe evitar alejarse de los principios que los llevaron a servir. 

 

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