Nació en 1928

Paulita de Ramírez del Barrio Apaneca de Chalchuapa nace en medio de la “gran depresión” que afectó a nivel mundial.

Por Dalila Arriaza

IN TEMPO: Nos fascina que mamá Paula (como le dicen sus hijos, nietos y bisnietos) nos cuente historias de su niñez, del lugar donde nació, de su barrio, de cómo eran las calles… 

Mamá Paula: Mi mamá tuvo siete hijos, conmigo, y solamente yo quedé porque todos se le murieron pequeños. El último murió de ocho años, en ese entonces yo no iba a la escuela todavía. Ya cuando él falleció me pusieron a la escuela, porque me sentía desconsolada,  porque yo sola con mi hermanito compartía. Lo sentí mucho…

Nací en Chalchuapa, en el Barrio Apaneca. Ahí las casas estaban bastantes retiradas. Antes Chalchuapa era muy pequeño, ni cerca de cómo es ahora… recuerdo que había más o menos 70 casas. Me la atravesaba a pie de una punta a otra, porque casi no había vehículos.Estudié en  la escuela Simón Bolívar. Mi mamá se llamaba Anita Canizales  Ella me enseñaba, porque, como les dije, fui muy mayor a la escuela. Estudié hasta sexto grado, porque después del sexto habían fundado una escuela que se llamaba “Escuela Normal”, en la que solo se estudiaban dos años y uno se convertía en profesor. El sexto grado, era como el bachillerato de ahora, sólo que sin muchos aparatos tecnológicos. Sólo con lapicero y lápiz, botecitos de tinta que si uno no tenía cuidado se manchaba el uniforme (RIE). Los lapiceros, no eran como los de ahora, les decían plumas, no le decían lapiceros. 

IT: ¿Trabajó de joven niña Paulita?

Mamá Paula: Le voy a contar de mis muchos trabajos. Me iba a las calles a comprar verduras y las vendía en el mercado… vendía guineos, papayas, chiles dulces, papas, hasta pollitos; para no cansarles, hasta copinol vendía, ponía los rollitos de copinol y los amarraba con una pitita, a cuánto los daba no me acuerdo (SONRÍE). Siempre con una mi prima, como decían antes, “hacíamos vaca”, ponía dinero ella y ponía dinero yo para ir a comprar a las calles. Estuve también en una tortillería, me fui para donde una costurera porque quería aprender a coser, pero sólo pude hacer una calzoneta, eso fue todo. Trabajé en una tienda…y así…

Yo dependo de una familia bastante pobre, pero siempre teníamos donde vivir, mi papá tuvo muchas casas… a él le gustaba el negocio, ganarles a las casas; vivía en una casa y al tiempo se la compraban, le daban aunque sea poco a ganar. Entonces la vendía y así compraba otra, total que tuvo como cinco casas en el barrio San Sebastián. 

IT: ¿Trabajaba en Bienes y raíces? 

Mamá Paula: En mi época les llamaban comisionistas. Él de eso vivía, pero también sembraba hortalizas, sembraba sus verduritas. Mi mamá salía a venderlas.  Había gallinitas, y patos…  Ahí tenía yo como 17 años.

Le cuento otra historia. Un día mi prima me dijo “Paulita te traigo un flash”. ¡Aaaahh y eso! ¿De qué? Toda vez que sea bueno le dije. Antes se acostumbraba a decir flash a una noticia importante. Cuando uno tenía algún su novio le decían te traigo un flash, por todo decían un flash. Es que mirá, el alcalde quiere tres muchachas que puedan desempeñarse de profesoras. ¡Hay Dios! le dije, yo qué sé de ser profesora, no miras que solo sexto hice, ¡qué voy a saber de profesora! 

 ¡Vamos! Me dijo, yo me voy a someter al examen, ¡Vamos! Si quedamos bueno y si no, nada perdemos y me fui con ella. 

Al siguiente día, ya nos fuimos para la alcaldía, nos presentamos once, eran seis hombres y cuatro mujeres. Cuando llegamos,  eran tremendos los nervios. ¡Nombre si no era tan fácil!, comenzamos como a las ocho de la mañana y terminamos  a las dos de la tarde y así que terminamos, cada quien se fue para su casa. Tipo cuatro de la tarde, llegó Rosa, una de las jóvenes que también se había examinado, me abrazó y me dijo: ¡Te felicito Paulita!, ¿por qué? le dije yo, porque te llevaste el primer lugar, ¡Santo Dios! dije yo, ¡vos engañándome estás!, ¡a alegrarme venís! le dije.

Señorita la felicito; “gracias señor alcalde le dije yo”. Así que me mandaron para la escuela del Cantón El Tanque. Yo era profesora de primero, segundo y tercer grado. Le daba clases a primero y a segundo grado en la mañana y en la tarde a tercer grado, pero en tercero eran poquitos. Eran como ocho alumnos. Yo era la única profesora en toda la escuela. 

Nombramiento como directora de Escuela rural El Tanque.

Con mi mamá nos íbamos a pie por unos caminos tristes, pedregosos y polvosos, el polvo nos llegaba hasta las rodillas. “Salíamos a las 5 de la mañana de la casa de Chalchuapa y llegábamos a las 10 de la mañana. Ese día no daba clases, hasta en la tarde, ya que no había muchos vehículos en ese entonces. El día sábado nos veníamos siempre a pie”.

En el cantón El Tanque no había ni agua ni luz, en las noches se alumbraba con unas lamparitas que se les echaba aceite; me iba a bañar a una poza cuando no estaba sucia, y por eso nos veníamos todos los sábados para bañarnos y llevar nueva ropa. 


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