La importancia de contar cuentos a los niños

Por Abigail Rivera / www.psi.com.sv

Es muy probable que el tema le resulte familiar. Puede que tenga esta imagen de un papá o una mamá sentada con un libro ilustrado a la mano, dispuesto a leerle la historia a su hijo/s, justo antes de irse a dormir, si no es que a media historia se quedaba dormido. Es un patrón que viene representándose mucho en la ficción: en los mismos libros, en las telenovelas, películas. Pero retomando el tema en la realidad, ¿qué tan frecuente ha sido o es el contar cuentos a los niños? Tal vez no tengamos una respuesta exacta. Sin embargo, puede que sí haya respuestas a…

¿Por qué es importante contarles cuentos a los niños?

Quizá antes de responder, habría que cambiar un poco esa imagen que tenemos preestablecida de lo que es contar un cuento a un niño. No se trata únicamente de esa bonita escena que describí arriba. No es solo el acto de contar el cuento por contarlo. Va más allá del simple emitir-recibir de parte del adulto y el niño. En realidad, es un proceso bastante complejo si analizamos con detalle cómo incidiría en el niño.

En el proceso, el niño está escuchando, sí. Pero además va captando que la historia lleva una estructura; un principio, un desarrollo de la trama y un final. Va a poder asociar que en las situaciones reales también se necesita de una estructura, una organización, desde la más compleja hasta la más cotidiana (por ejemplo: levantarse, bañarse, vestirse).

Dos, se le presentará un problema; un cuento o una historia no sería una historia si los personajes no se enfrentaran a un conflicto por resolver; de esta manera se introduce al niño, que, a lo largo de su vida, como los personajes del cuento, va a presentarse ante problemas y que tendrá que buscar A, B o C, alternativas para resolverlo de la mejor manera. Esta parte es la más interesante, porque con este tipo de historias usted puede guiar al niño haciéndole preguntas como «¿qué harías tú si te pasara lo mismo que X personaje?», «¿qué crees que va a hacer el personaje?», «¿qué piensas que va a pasar después?».

Esta parte ayudará a asimilar el conflicto como necesario, como algo que se da normalmente en la vida. Conceptualizará que más que algo negativo, es una experiencia que le ayudará a crecer en cualquier ámbito (en sus habilidades cognitivas, sociales, comunicativas). Podría citar ejemplos y compararlos con la historia que está contando. «¿Te acuerdas cuando no podías sumar dos más dos?», «¿recuerdas cuando no podías ir al baño solito?», solo por presentar unas cuantas preguntas de ejemplo, usted tiene toda la libertad para escoger alguna experiencia que haya sido problemática para el niño. Incluso podría resaltar un cambio positivo que haya tenido el niño en su conducta.

Tres, junto al problema y a las soluciones, viene la toma de decisiones. Ante la situación X, surge la pregunta consecuente del ¿qué debo hacer?

La pregunta «¿qué harías tú si te pasara lo mismo que X personaje?», puede usarse perfectamente como punto de partida. Pero en este punto también sería importante acompañar esta interrogante con la siguiente: «¿cómo te sentirías si eligieras esto?», «¿qué pasaría si eligieras hacer eso y no lo otro?».

Puede que piense que son preguntas demasiado complicadas para un niño, pero los cuentos están diseñados en su mayoría de tal modo que sean asimilables para esa población en específico. No estarían llevando la discusión a un nivel difícil de comprender para el niño si relaciona lo sucedido en la historia con una experiencia concreta.

Ante una decisión, surge entonces la distinción entre lo bueno y lo malo. La enseñanza del código moral que nos conduce a ser justos o injustos dentro de un grupo. ¿Afecta el personaje a otros con eso que hizo?, ¿cómo los afecta?, ¿eso estuvo bien o crees que está mal?

De esta forma va explorando qué entiende el niño por bueno y malo, y si hay una idea en el niño que crea que deba reestructurarse, evite señalar que lo que cree está mal porque es moralmente incorrecto, simplemente distinga qué está mal en el cuento. Puede que salte un por qué, entonces puede presentarle ejemplos más concretos.

Ahora, un poco relacionado al primer punto, entran en juego los procesos cognitivos que resultan fundamentales para la escolarización, es decir, todas aquellas funciones que determinarán su aprendizaje.

La atención. En cada cuento hay detalles bien marcados, ya sea características de los personajes (caperucita roja, que llevaba una capa de ese color; las casas de los tres cerditos), que no serán desapercibidos por el niño. La historia es interesante y parte se debe a esos detalles. Para fortalecer este proceso podría hacer preguntas relacionadas a esos detalles, por ejemplo: ¿cómo iba vestida caperucita?, ¿de qué estaba hecha la casa del segundo cerdito?, ¿para qué tenía el lobo feroz dientes grandes? De esta forma podrá evaluar qué tan atento ha estado a los detalles.

El lenguaje. En cuanto más temprano comience a contar cuentos, más beneficioso va a ser para la adquisición del lenguaje en el niño. No por el mero hecho de memorizar palabras, sino por la asociación que se van a ir haciendo de significados. En especial si el cuento va acompañado de imagen, esa conexión entre símbolo y concepto es realmente ventajoso para el enriquecimiento de vocabulario para el menor. Establecerá conexiones, construirá oraciones con facilidad, lo que beneficiará su aprendizaje de lecto-escritura.

La memoria. Como ya lo mencioné arriba, va más allá del simple acto de memorizar mecánicamente palabra por palabra. Ayudará a memorizar hechos sucedidos tanto a corto plazo, como a largo plazo. Para reforzar esta área, podría preguntar: ¿Qué pasó al principio?, ¿qué pasó en el cuento que contamos ayer?, ¿qué fue lo que más te gustó del cuento?

La creatividad. Si lo relacionamos con el punto de resolución de conflicto, nos daremos cuenta que, la creatividad es muy importante al momento de buscar alternativas para resolverlo. Al leerle un cuento a un niño, está abriendo la puerta a la creatividad, poniendo recursos imaginativos a disposición de la mente del niño. Está alimentando la capacidad de la imaginación y creación del niño. Para reforzar esta área, podría sugerirle al niño dibujar lo que más le gustó de la historia, un final alternativo, un personaje que según él hizo falta en la historia, o algún objeto que crea hubiese sido importante para el personaje, etc.

En este aspecto hay mucho qué explotar, y de lo que el niño puede enriquecerse sobremanera. Incluso podría decirle al niño que puede dibujar su propio cuento, o personaje.

La curiosidad. Se puede decir que es la base fundamental del aprendizaje. Ese empujón que nos lleva a querer saber algo. Los cuentos despiertan mucho en los niños los por qué, y el saber qué sucederá en la siguiente página. Sin los por qué, o qué, cómo, cuándo, dónde, no hubiese deseo del saber.

Y en este punto no va a ser usted el que haga las preguntas, sino el niño. Créame, si se lo cuenta con interés, tenga por seguro que le preguntará.

Dejando atrás lo cognitivo, a nivel afectivo, se formará un vínculo más estrecho entre el niño y usted. Esto fortalecerá a su vez la comunicación entre ustedes. Y si hay varios hermanos en la familia, beneficiará la cohesión grupal.

Y ya para finalizar, me gustaría mencionar que, para contarle cuento al niño, no es necesario tener un presupuesto elevado, si no dispone de los recursos económicos para comprarle libros ilustrados, hay muchos recursos en línea, un sinfín de material disponible. Y si para usted todavía es más difícil encontrar cuentos por este medio, puede lanzarse al reto de inventarse y dibujar los cuentos para los niños, incluso sería mucho más enriquecedor tener un material tan personalizado, ¿y qué mejor que algo hecho por mamá y papá?

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